10 leyendas urbanas sobre viajar (que tu también has extendido)

La operadora de vuelos Skyscanner repasa las dudas, creencias y mitos más recurrentes que surgen cuando se piensa en visitar otros pasíses

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Monje contemplando el altar en honor al nuevo rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn Bodindradebayavarangkun. / Getty

Desde puertas de aviones que pueden abrirse en mitad de un vuelo a retretes que succionan pasajeros, pasando por prejuicios de todo tipo, son muchos los mitos sobre viajar que nos han contado a lo largo del tiempo. Aunque algunos son ciertos, otros no se ajustan, para nada, a la realidad. En Skyscanner te contamos 10 de las leyendas urbanas más famosas sobre viajar.

1. No puedo permitirme ese viaje

A menudo nos obcecamos con la idea de no disponer de suficiente dinero para viajar a determinadas partes del globo terráqueo, pero, ¿realmente has calculado la cantidad necesaria para disfrutar unos días en el destino soñado? Si lo que quieres es viajar en business y alojarte en hoteles de cinco estrellas, no podemos ayudarte. Pero, si te conformas con mucho menos, te recomendamos entres en nuestro site y veas cuándo es más económico volar a tu destino soñado.

Ten en cuenta que tan importante como elegir el momento de viajar, lo es reservar en el momento más adecuado. Según los estudios de Skyscanner, se pueden encontrar los mejores precios reservando con una media de 7 semanas de antelación. De todas maneras, te recomendamos que conozcas todos nuestros tips y podrás volar siempre al mejor precio.

Transporte, alojamiento y comida son los tres grandes gastos del viajero. Busca en Skyscanner y echa un vistazo a nuestra guía definitiva para encontrar vuelos baratos, piensa en unirte a la ‘comunidad del sofá’ para no gastar ni un duro en dormir, y olvídate de largas y copiosas comidas en restaurantes para, en su lugar, probar las de mercados y puestos callejeros.

2. No tengo tiempo para planificar un viaje

Uno de los mitos más extendidos entre nuestra generación culpa a la falta de tiempo para planificar un nuevo viaje y terminar, un año más, en casa de los suegros en la playa. ¿Te has parado a pensar que la organización es tan importante como la espontaneidad? El 66% de los viajeros españoles comprueban a diario si los precios de vuelos que quieren reservar fluctúan.

A través de la app y las herramientas inteligentes de la web de Skyscanner, los viajeros disponen de un servicio de alertas de precio que les permiten hacer un seguimiento de los importes y, así, poder reservar sus vuelos en el momento más barato.

No es necesario anotar en una agenda qué estarás haciendo a cada hora del día, dónde comerás o qué museos visitarás. Aunque en determinados destinos es mejor dejar cerrados ciertos aspectos, como la entrada a los Uffizi, en Florencia, o el Louvre, en París, u otras atracciones donde es necesario reservar con antelación, es mejor dejar otros a la improvisación.

Recuerda que en el aeropuerto o durante el vuelo tendrás tiempo de sobra para leer de arriba abajo una guía sobre el lugar al que te diriges, además de apps que te ayudarán a encontrar tips durante tu estancia.

3. Aterrizajes de emergencia

Es una de las pesadillas de cualquier viajero, pero seguro que conoces a más de uno que lo ha sufrido en sus propias carnes. Un aterrizaje de emergencia puede ser traumático, aunque no conlleva necesariamente que la vida de pasajeros y tripulación esté en peligro. El aeropuerto londinense de Heathrow experimenta, al menos, uno a la semana.

Si entras en cualquier buscador, introduces ‘aterrizaje de emergencia’ y pulsas en ‘noticias’, verás que hay alguno cada pocos días. Los motivos pueden ser muy diversos: fallo mecánico, indisposición de un pasajero, peleas entre ellos… Si escuchas un aviso por megafonía que obliga al avión a regresar a tierra, respira profundamente y no dejes que el pánico se apodere de ti.

4. Viajar solo da miedo y es peligroso

“Y, si eres mujer, aún más. Sólo pueden pasarte cosas malas”. ¿Cuántas veces has oído esta leyenda urbana? Viajar solo, además de absoluta independencia, te da oportunidad de abrirte a otras personas y conocerte a ti mismo ante determinadas situaciones que no se presentarán jamás en tu día a día.

Deja de depender de ese amigo que siempre está sin un euro, de la novia que nunca se molesta en planear una escapada o ese compañero de trabajo que siempre encuentra la excusa perfecta para quedarse en casa. Uno o dos viajes solos en tu vida deberían ser recomendados por nueve de cada diez doctores.

Y, como en todo, utiliza el sentido común evitando situaciones peligrosas o países a los que no está recomendado viajar. Nueva Zelanda, Malasia, Costa Rica, Chile o Japón son algunos de los destinos que consideramos en Skyscanner más adecuados para viajar en solitario.

5. Si no hablo el idioma del país, no podré comunicarme

Uno de los mitos sobre viajar más falsos que podemos encontrar versa sobre el idioma. ¿Cuántas veces te han preguntado cómo vas a hacer para que te entiendan en China sin saber chino?

Aunque nunca está de más aprender algunas palabras en la lengua local: hola, adiós, gracias, por favor, cuánto cuesta..., el lenguaje de señas no verbales es universal y hace posible la comunicación en cualquier lugar del mundo. Además, es sumamente divertido. Ya sabes, ¡no hay excusa para no viajar!

6. Las turbulencias son inofensivas

¿Sientes pánico cada vez que la señal de ‘abróchense los cinturones’ se activa? ¡Tranquilo! Aunque suele ser sinónimo de que el avión va a atravesar una zona de turbulencias, también puede significar que el piloto ha decidido ir al baño, obligando así a los pasajeros a permanecer en sus asientos.

Las turbulencias se producen por un cambio brusco en la velocidad y dirección del viento, y pueden ser ocasionadas por diferentes motivos. Pero, son tan normales como inofensivas, y quien está a los mandos del aparato intenta evitarlas por las molestias que pueden causar a los viajeros: bebidas derramadas, caídas inesperadas de aquellos que se encuentren de pie o, si son excesivamente fuertes, golpes contra el techo de la aeronave.

7. La comida sabe peor dentro de un avión

¿Otra vez te has gastado 8 euros en ese sándwich vegetal que no sabe absolutamente a nada? Pero, si tiene los mismos ingredientes que el que preparas en casa… No te preocupes, en los aviones todo sabe diferente, pero hay una explicación.

La presión atmosférica baja a medida que se alcanza altitud y, con ello, se reduce la humedad, provocándose un ambiente cada vez más seco. Todo esto merma la sensibilidad de las papilas gustativas hasta un 30% en comidas dulces y saladas, al contrario que con sabores picantes, amargos y agrios, y de ahí que muchas aerolíneas abusen de sal o salsas con curri.

Uno de los grandes beneficiados es el zumo de tomate, ya que el umami -quinto sabor que tienen algunos alimentos- se potencia. Y, si eres de lo que no vuela sin una copa de vino en la mano, has de saber que el afrutado se convierte en uno más ácido cuando volamos, por cuanto es mejor elegir los más suaves de la carta.

8. Si pruebo la comida o bebida de determinados países, enfermaré

Ante esta duda, usa de nuevo el sentido común. Hay muchos países donde, incluso antes de viajar, se advierte de peligros como beber agua del grifo. Sigue ese consejo a rajatabla y consúmela embotellada que, por lo general, suele tener precios de risa.

En lo referente a comida, te recomendamos que actúes de la misma manera que si estuvieras en tu país de origen. ¿Entrarías a un restaurante vacío y sucio? Pues lo mismo sucede cuando viajas. Déjate llevar por tu instinto y no cometas locuras. Si eres de estómago delicado, igual no es buena idea pedir esa especialidad india que te han advertido es ‘muy picante’.

Y recuerda que en algunos lugares como el Sudeste Asiático, comer en la calle es sinónimo de calidad y precios bajos (a menudo, un euro por persona), y la frescura y calidad de los alimentos empleados está más que asegurada.

9. Van a engañarme por ser ‘guiri’

Uno de los estereotipos más extendidos es el que lleva a pensar que, en cuanto salgamos de España, van a engañarnos. Porque alguien haya tenido una mala experiencia en determinado país, no significa que sea habitual.

Aunque es casi inevitable caminar sin la cámara al cuello cuando estamos visitando una nueva ciudad, intenta, en la medida de lo posible, no parecer el guiri de turno y ‘hacerte blanco’ de ladrones -los hay en todo el mundo-, evitando lucir costosas joyas y ropa de marca, o con dinero a la vista.

Aunque siempre encontrarás un taxista o conductor de tuktuk que intente timarte, no tiene porqué ser norma habitual. Cuanto más viajes, más cuenta te darás que es más fácil encontrar amigos que enemigos. Y no olvides consultar antes de partir las estafas más habituales en determinados países.

10. No me va a dar tiempo a ver todo lo que quiero

Depende de tus expectativas, pero, asúmelo, no vas a descubrir todo Nueva York en una semana, ni en un mes. A veces nos privamos de comprar un billete de avión porque pensamos ‘necesitaré un mes para recorrer Malasia y sólo dispongo de dos semanas’. No lo pienses y hazte con él cuanto antes.

Puedes pasar media vida en cualquier metrópolis y descubrir cosas nuevas cada día: calles, restaurantes, tiendas, museos… Como hemos comentado en el punto 2, déjate llevar por la improvisación y no te marques metas excesivamente exigentes en tus escapadas. Es mejor conocer poco que no conocer nada.

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