Abre los ojos, ajusta tu cadera, prepara tu paladar: este fin de semana no vas a parar

Elige cine, baile o una ración de fast food de lo más sofisticado. También vale pedírselos todos.

Dos buenas razones para acercarse al cine

orgullo

Te ofrecemos dos opciones de películas para que elijas según tus gustos o estado de ánimo. Si tienes el día palomitero, atácale a Orgullo + prejuicio + zombies, o el universo romanticón de Jane Austen y de un clásico entre los clásicos de la literatura inglesa tamizado con una de esas plagas de no-muertos tan en boga en la ficción contemporánea. De paso puedes conocer a una de las actrices del momento, Lily James, la misma que se desvela con los amoríos de Natasha Rostova en la Guerra y Paz de la BBC que se emite estos días (Movistar Series). James y sus hermanas, todas ellas jóvenes casaderas frecuentadoras de bailes, se defienden a espadazos de la invasión de podridos, con unas artes aprendidas de la mejor escuela killbilliana.

Hitchcock Truffaut

En clave gafapasta, la elección es otra. En 1966, François Truffaut publicó un libro de conversaciones con Alfred Hitchcock que se ha convertido quizá en el más clásico de los libros sobre cine. El director de Los cuatrocientos golpes, casi mejor crítico que cineasta, había charlado durante días con el maestro entre los maestros sobre todas y cada una de sus películas, descubriendo el cómo y el por qué de muchas escenas que hoy en día están en la memoria de todos. Ahora, Hitchcock/Truffaut es un documental repasa aquel encuentro, con Hitchcock desvelando cuántos planos fueron necesarios para la escena de la ducha de Psicosis y un montón de referentes del cine contemporáneo (Martin Scorsese, Wes Anderson, David Fincher…) alabando las artes del enorme director británico. Imprescindible.

Sal a bailar de una vez

Cha cha

Al nuevo club de moda en Madrid, Cha Chá. Lleva algo más de un mes abierto y no se habla de otra cosa, porque la densidad de famosos, influencers, modernos y enrollados de diversa estirpe por metro cuadrado alcanza aquí cada viernes (el único día que funciona) sus cotas más altas. Más allá del público, el escenario lo merece: un antiguo cine, con sus cortinazas y sus molduras de otro tiempo, en el que los DJs saben lo que hacen y en la pista de baile se llegan a registrar altas temperaturas. Es decir, lo que faltaba en la capital. 

Pink and proud

¿El pero? Las colas que se llegan a registrar en su puerta: el acceso es por lista y lo de conseguir entrar tiene algo de aventura, aunque teóricamente todo el mundo puede hacerlo si escribe antes un mail a chachatheclub@gmail.com.

Y el sábado, por si todavía te quedan ganas de marcha o si te pasaste la noche anterior cenando sopa y viendo la temporada completa de Love en casa, la Sala Maravillas (sí, aquella que en su día fue el templo del indie español, en pleno cogollo de la hipster Malasaña) la lía con su fiesta Pink and Proud, el momento más intersexual (orientaciones y amaneramientos dejan de ser prescriptores de comportamiento en este tiempo suspendido) de la noche madrileña. A los platos, dos colectivos tan sonoros como Fikasound y Fiesta Furiosa DJs, o la parte más lúdica del activismo feminista poniendo placeres culpables (y no tanto) para sacudir cuerpos y conciencias.

Perdón... ¿comida rápida?

Izakaya

Amigos semiólogos y académicos de la lengua: ya es hora de que vayamos revisando el concepto fast food. Porque últimamente estamos viendo tantas mutaciones del mismo, tantas aproximaciones originales, con productos de calidad y cocinadas a fuego lento, que igual deberíamos ir buscando otro palabro con el que definirlo. Por ejemplo: la hamburguesa Izakaya, de inspiración nipona, con la que Home Burger celebra sus diez años en la brecha y homenajea a las tabernas japonesas del mismo nombre. Ese pan redondo de toda la vida, pero esta vez relleno de unos deliciosos langostinos condimentados con mayonesa picante de sriracha y los clásicos pepino, lechuga y tomate, con batata frita y ensalada de pepino (de nuevo) como guarnición. Hay que reservarla previamente, para que en el local se puedan proveer del producto fresco necesario y prepararlo como merece. Y además te la sirven en una vajilla ilustrada por la artista Nuria Blanco. ¿Decíamos... comida rápida?

TGB

Tampoco tiene mucho que ver con aquel término el plan que propone la cadena de hamburgueserías gourmet The Good Burger: el maridaje de algunas de sus creaciones más especiales con la carta de cervezas del grupo Heineken. ¿La más original? La hamburguesa vegetariana (Veggie), combinada con Paulaner. El afrutado de esta cerveza de trigo tradicional, una clásica ale, brilla más que nunca contra el curry y la pasta de garbanzos que conforman la burger. Y las opciones carnívoras tampoco bajan el nivel. Incluso las cerveceras relativas estarán contentas: la BBQ combinada con Radler, una cerveza que tiene un 55% de limón natural y que refresca el paladar tras el aroma a parrilla que desprende la carne, tiene muchas papeletas para imponerse en cuanto se consolide el buen tiempo. 

Babelia

Ya solo nos queda el otro icono de la comida rápida, el perrito. En el restaurante Babelia hacen uno de bogavante que vendría a ser como un lobster roll típico de la Costa Este de EEUU, pero aquí en versión española y castiza. Bueno, todo lo castizo que pueda ser esa especie de Riviera Puigcerdá en que se ha convertido el pequeño callejón que nace en la calle Jorge Juan, y en el que conviven exclusivas tiendas de moda con varios de los restaurantes más en boga de la ciudad, con lujosas terrazas semicubiertas que están llenas tanto con buen como con mal tiempo. Antes los perritos se compraban en un carrito por la calle. Ahora han llegado a locales tan elegantes (aunque de precio razonable) como este, decorado por los interioristas it Madrid in Love. La comida rápida se ha aburguesado. Pero si eso provoca que a sus grandes y sobados iconos, la hamburguesa y el perrito, se les dé una vuelta como esta, bienvenida sea. ¡A disfrutar!

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