Los cinco champanes que deberías probar antes de los 30

Son rubios, chispeantes y franceses. No son Vincent Cassel, pero también los querrás conocer. Para un paladar cultivado, estos cincos champanes deberían pasar por tu copa antes de cumplir los 30 años.

El champán solo acompaña a la alegría. Nunca se ha visto una copa de champán en un momento triste. Las burbujas del vino francés solo salen a la calle para celebrar.

El espumoso que siga la receta champenoise, la de la región de Champaña, en el noroeste de Francia, deberá experimentar una doble fermentación. La primera tendrá lugar en una cuba. La segunda, tras recibir levaduras y azúcares que ajusten los matices del champán, concluirá con el degüelle de la botella. Será la manera de deshacerse de los sedimentos que se hayan ido acumulando. Con el cuello limpio, la botella se retaponará.

El tiempo que el caldo haya pasado en crianza y el momento de la decapitación de la botella configurarán la edad del champán. La tuya cuando hayas hecho tick junto al último nombre de esta lista debería mirar con cierta distancia a la treintena. Si estos vinos han pasado por tu copa antes de que la cumplas, la educación de tu paladar se encamina hacia la matrícula de honor.

 

Veuve Clicquot

El primer champán de añada, cuentan, fue el suyo. Se elaboró en 1810, cinco años después de que Barbe Nicole Ponsardin quedara viuda de François Clicquot. Su etiqueta ambarina blasona el nombre de la veinteañera que en el siglo XIX levantó un imperio de burbujas.

Con los ojos cerrados, los expertos encuentran notas de melocotón y vainilla en una copa de Veuve Clicquot. Con los ojos abiertos, deberían encontrar sobre su plato mariscos, quesos suaves y salmón ahumado.

Moët & Chandon

moet chandon
35 €, aprox.

Es el más vendido del mundo. Y el que aparece con mayor frecuencia en los aperitivos. Sus notas, de frutas de corazón blanco, como la manzana y la pera, se engranan con tonalidades templadas, como las del cereal. Recuerda mantenerlo en frío. No debería conservarse a más de 9ºC.

Bollinger

champán imprescindible
50 €, aprox.

Su burbuja es fina, pequeña. Sus notas son suaves. Si tenías pensado servir pescados crudos, en corte de sashimi, el Special Cuvée de Bollinger será una buena pareja de baile. Si en el menú de la cena se precisaba de hornos y fuegos, que sean las carnes blancas las que se presenten en el plato.

Dom Pérignon

champanes antes 30
165 €, aprox.

En Un ladrón en la alcoba, comedia de los años 30 del director Ernst Lubitsch, el protagonista mira desde la terraza de la habitación de su hotel veneciano. Un camarero toma nota de sus deseos. “Debe ser la cena más maravillosa”, dice Gaston, interpretado por Herbert Marshall. “Quizá no probemos bocado, pero debe ser maravillosa. Camarero, ¿ve esa luna? Quiero ver esa luna en el champaña”. “Sí, barón”, apunta a sus espaldas. “Luna en el champaña”.

En el siglo XVII, el monje dominico Pierre Pérignon también vio cuerpos celestes en su vaso. Cuentan que bajo su cuidado la producción vinícola de la abadía en la que vivía llegó a doblarse. Dicen que cuando probó por primera vez el vino de burbujas que había producido en su sótano, llamó a gritos a sus compañeros. “Venid”, los apremió. “Estoy bebiendo las estrellas”. Y todas las estrellas le concede la clasificación Parker, encargada de ordenar la calidad de los vinos, a la firma que lleva su nombre. Dom Pérignon encabeza las bodegas de los champanes más delicados del mundo.

Puedes beberlo solo o acompañarlo, como recomiendan, de comidas con proporciones altas de grasa. ¿Una textura? Mejor, crujiente. Las notas cítricas del champán lograrán que los bocados se aligeren en la boca. Si prefieres dejarlo para el postre, que sea con uno afrutado.

Krug

champan krug
199 €, aprox.

Algunos dicen que los matices que se encuentran en los vinos varían según el paladar que los cate. Aseguran que solo se relacionan con las experiencias pasadas del comensal. En este caso, sin embargo, hay cierta armonía en las opiniones. También desde lo más alto de la lista Parker, el Grande Cuvée de Krug enlaza sus burbujas con los aromas de los frutos secos y los pasteles dulces.

Krug va por libre, pero puede tener compañía. La ideal presenta sabores fuertes. Sobre el plato, los quesos añejos y los embutidos ibéricos redondean la copa de champán.

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