Cómo preparar una sana y deliciosa hamburguesa

No la destierres de tu alimentación, ya que beneficia a tu dieta mucho más de lo que crees.

Cómo preparar una sana y deliciosa hamburguesa

Solemos etiquetar la hamburguesa dentro de la categoría de comida nociva, como la pasta y la pizza, y asociarla con el fast food, pero no tiene porqué ser así. Este plato en su versión homemade puede ser un alimento muy sano y nutritivo, que tiene cabida en cualquier dieta variada.

Piensa que una hamburguesa clásica nos aporta proteínas por la carne, hidratos de carbono conel pan, y vitaminas y minerales gracias a la verdura, elemtnos que tu organismo necesita para su buen funcionamiento. Lo que debes hacer es prescindir de las patatas fritas como guarnición y otros aderezos o salsas con alta carga calórica, así como asegurarte de que la carne no posea un alto contenido en grasas.

Desde New York Burger, pioneros en introducir el concepto de hamburguesa gourmet, nos dan las pautas necesarias para conseguir un plato digno del más experimentado chef, muy sabroso y sano a la vez.

La picada de la carne. Es la parte más importante del proceso de elaboración de la hamburguesa. Lo mejor es acudir al carnicero de confianza y pedir materia prima de primera calidad con un buen corte, prescindiendo todo lo posible de partes grasas. Se potenciará el sabor al tiempo que se conseguirá una melosidad extra al gusto.

A la parrilla, por favor. Se debe evitar el empleo de sartenes para ‘freír’ siempre que se pueda, ya que se logra un mejor resultado si se hace la carne a la parrilla. Si no disponemos de una en casa, siempre podremos usar una sartén con base dentada que preserva todo el sabor.

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Pan tierno y suave. Existen multitud de panes diferentes que se adaptan a todos los paladares. Desde integrales –los más recomendados por su aporte extra de fibra-, con semillas de sésamo o amapola, a blanco clásico, pasando por foccacia o de cereales. Para disfrutar de todo el sabor de la hamburguesa, el elegido tiene que tener una miga blanda que se empape del jugo de los ingredientes y permita que los sabores de éstos se entremezclen.

Vegetales frescos. Se debe aportar siempre por ellos en una hamburguesa, pues darán ese aporte de vitaminas que tanto se necesita, aparte de un extra de frescor. Lechuga, tomate, pepinillo, o cebolla -mejor cruda que caramelizada- son los clásicos, pero puedes innovar con otros, como el aguacate en forma de guacamole o los frutos rojos en forma de salsa, eso sí teniendo en cuenta el aporte extra de calorías que estas salsas generan.

El queso. Incluir una loncha de queso es un básico en cualquier hamburguesa. Americano, azul, parmesano, mozzarella, de untar, curado, ... Todos sirven, pues su elección va en el gusto de cada uno. Si prefieres una versión ligera, apuesta por las variedades light que hay disponibles.

Salsas para acompañar, pero sin eclipsar. Emplear kétchup, mayonesa, barbacoa o mostaza siempre ayuda a potenciar el sabor de los ingredientes, pero ojo con su uso excesivo, ya que aportan un extra de calorías al plato aparte de homogeneizar todos los sabores, por lo que se pierde la esencia original de la receta.

*Artículo publicado originalmente el 17/04/2015.

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