San Valentín en Madrid: en un hotelazo le querrás más

Tres hoteles de lujo en Madrid que ofrecen los mejores planes para el Día de los Enamorados. Aquí, un 'te quiero' vale por dos.

Haciendo ojitos en el Orfila

Habitación buhardilla Orfila

Si hay un hotel romántico en la capital, ese es el Orfila. Un establecimiento pequeño de aires aristocráticos, y situado en una calle tranquila del barrio de Almagro, uno de los más elegantes de la ciudad. De esos que dan ganas de encerrarse en la habitación, bien acompañada, y tirar la llave. Las estancias, recientemente renovadas, combinan el clasicismo que respira el palacio con las comodidades y servicios más avanzados. El escenario perfecto para descorchar una botella de champagne y acabarla a cuatro manos en la bañera de hidromasaje.

Durante todo el mes de febrero el hotel está ofreciendo dos planes perfectos para miraros a los ojos y lo que se tercie depués. Si tan solo quieres cenar, el Plan Cena Romántica consiste en un menú lleno de delicatessen como mantequilla de caviar, zamburiñas gratinadas, setas de temporada, arroz cremoso de oca estofada, popieta de lenguado a la meunière, picantón al horno, queso Stilton y Compté con membrillo y corazones de San Valentín, además de vinos y cavas para acompañarlos. Un festín por 160 euros las dos personas.

Si ya quieres que la noche (y la mañana siguiente) sean redondos, el Plan Alojamiento Romantico incluye una noche en habitación doble superior con vistas al jardín, ese patio lleno de vegetación que es un verdadero refugio de tranquilidad a solo dos pasos de la bulliciosa Plaza de Colón. Se completa con el mismo menú, además de champagne, chocolates de bienvenida y desayuno en la habitación por 475 euros. Además, tienes la posibilidad de añadir a esta estancia un tratamiento de belleza para los dos (el precio asciende a 665 euros), y puedes hacer late check out hasta las 16:00h. Porque las mañanas a veces dan para mucho.

Baile agarrado en el Ritz

Ritz

Romanticismo por vía gustativa es también lo que propone un clasicazo de la capital como el Hotel Ritz. Durante todo este mes (lo están haciendo desde el 1 y dura hasta el 29 de febrero) el hotel de la Plaza de Neptuno ofrece un paquete que incluye estancia de una noche, desayuno buffet, detalle romántico y cena a la carta con vinos seleccionados. La noche del 13 de febrero hay, además, música en vivo, seguro que con algún baile agarrado en el repertorio y un buen arsenal de bonitas baladas.

Además, del 12 al 14 los más sibaritas pueden disfrutar de un menú San Valentín en el que no faltan las vieiras, los raviolis de hígado de pato, los carabineros o el tradicional solomillo Wellington, acompañados de una buena selección de vinos y espumosos. El precio son 120 euros por persona en los que también se incluye, la noche del 13, la orquesta y baile. Añadir al menú la armonización con el excelente champagne Laurent-Perrier supone 30 euros más por cabeza. Un precio asumible si pensamos que cada uno de los sorbos puede ir acompañado de un te quiero.

Pasión en el Villamagna

Villamagna

Después de hacerte regalar, pongamos, un diamante en alguna de las super joyerías del Barrio de Salamanca, qué mejor que subirte a una habitación del Villamagna, probablemente el hotel más exclusivo de la capital, a rematar la faena. En la habitación te reciben con una botella de cava rosé acompañada de un dulce. Por la mañana, podéis desayunar tanto en el Restaurante Villamagna (aquí se hacen exactamente como a ti te gusten desde los huevos hasta los zumos) o en la misma habitación para no parar de retozar en la cama kingsize. Con el desayuno te sirven una botella de cava Juvé & Camps Rosé, así que los cuerpos seguirán relajados y a tono. La estancia cuesta 380 euros, con posibilidad de upgrade a habitación Deluxe según orden de solicitud, y se puede disfrutar del 12 al 15 de febrero.

Si quieres, el 13 y 14 de este mismo mes le puedes añadir la cena (o disfrutar tan solo de esta) por 65 euros/personas sin armonizar o por 85 con maridaje de vinos. ¿Y en el menú? Pues el chef ejecutivo Amalio Prados ha creado todo un viaje gastronómico a base de crema atemperada de coco y citronella, algas, cítricos y brotes de cilantro; vieira asada con espuma de coliflor y vainilla, arroz meloso acquarello de remolacha, burrata y anguila ahumada; paletilla de cordero a baja temperatura con falso risotto de apio y acedera, teja de canela y ras al hanut; mousse de chocolate con fresa y bizcocho de avellana, curable de galleta y helado de aceite de oliva arbequina. Si después de comer esto no os queréis mucho más, es que no sois humanos.

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