Gotland, la isla de los creadores

Rodeado por el Mar Báltico, este territorio atrae a una ola de diseñadores que están imprimiendo un nuevo carácter a la mayor de las islas suecas. Un laboratorio confidencial que solo se abre al mundo en verano.

Gotland, la isla de los creadores

En el aire de Gotland parece que flota un perfume de libertad que hace posible que los proyectos más experimentales lleguen a buen puerto, dando la oportunidad a que algunos conceptos creativos se desarrollen en su totalidad. Ya sea una casa abandonada al borde de una cantera o una vajilla reciclada cien por cien en la isla, ambos casos expresan un deseo de transmitir una visión singular.

Esta isla, la más grande de Suecia, está a tan solo 30 minutos de vuelo desde Estocolmo. Diseñadores, arquitectos, empresarios y chefs se dejan seducir desde hace unos años en verano, instalándose allí lo que dura la temporada, o incluso algo más. La isla está logrando poco a poco forjarse una identidad de cercanía con la naturaleza, alejada de los tópicos tradicionales y folclóricos. Esta isla, que parece que solo cobra vida en los meses de estío, presume de molinos de viento y graneros tradicionales de una gran belleza rústica, de antiguos búnkeres y de fábricas abandonadas.

El aislamiento hace que surjan modelos de autonomía utilizados por gentes que dependen de los recursos insulares. La lana, la madera y el cemento se trabajan en todas sus modalidades. En la cocina, el abeto, las bayas de saúco, el trébol, las fresas silvestres y las algas hacen las delicias de los cocineros.

Con la naturaleza

Gotland, la isla de los creadores

Las reservas naturales de Furillen y Bungenäs son símbolos de la resistencia a ver Gotland convertida en un destino típico turístico. Después de una larga batalla legal contra un proyecto inmobiliario, el visionario empresario Joachim Kuylenstierna, gran amante de la isla, compró en 2007 la zona conocida como el Bungenäs. El ejército dejó tras de sí un antiguo terreno de entrenamiento donde todos los edificios habían sido taponados, recubiertos o destruidos. El entonces recién creado estudio de arquitectura Skälsö, recibió el encargo de recuperar y rehabilitar este prometedor e inusual terreno donde el horizonte nunca está demasiado lejos. Los arquitectos tomaron la decisión de que la historia del lugar hablase por sí misma y conservaron algunos detalles testigos del pasado: red de aprovisionamiento del agua a la vista, impactos de bala... En este lugar, que ahora emana una relajante energía, se reúne cada verano un puñado de artistas iniciáticos que buscan descanso e inspiración. Las parcelas no se delimitan, no existe ninguna valla, todo el mundo se mueve  por donde le apetece. Por ello, no resulta extraño ver repartidas por la zona casas cuyos patios interiores y sistemas de paredes correderas garantizan la privacidad. Todo un reto el conseguir mantener la tranquilidad de los caseros, sin limitar la accesibilidad de la zona al mayor número de gente posible. Bungenäs es una auténtica reserva arquitectónica, que redefine el concepto de la propiedad en un entorno fuera de lo común.

Gotland, la isla de los creadores

Pero Gotland no solo impresiona por sus paisajes de playas desérticas pobladas de cisnes blancos, por sus pueblos de chozas de pescadores, por sus páramos áridos o por sus espectaculares formaciones de piedra caliza esculpidas por el viento. También impacta por su estacionalidad. Un equilibrio entre el invierno, durante el que casi nada se puede ni construir ni cultivar, pero durante el que todo se prepara, y el verano, cuando los días se estiran para poner al orden los proyectos. Esta isla, un antiguo refugio de piratas, rebosa en la actualidad de creatividad en un espacio donde la preservación de la naturaleza es un asunto que atañe a todo el mundo.

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