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5 restaurantes en los que vas a probar el mejor tiramisú de Madrid

Este tradicional postre frío y cremoso que se monta por capas es el más conocido y practicado de la gastronomía italiana fuera de sus fronteras. También tiene una alta capacidad para que en nuestros ojos se dibujen dos corazones cada vez que lo vemos aparecer en la carta. Normal que tenga su propio Día Internacional.

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El tiramisú del restaurante Bel Mondo / Cortesía de Bel Mondo.

Se avecina temporada de torrijas, pero es escuchar las palabras mágicas panna cotta, cannolo siciliano, gelati artigianali o tiramisú y nuestras glándulas salivales comienzan a experimentar el condicionamiento clásico defendido por Pavlov. Es decir, se nos hace la boca agua si el dulce es nuestra perdición confesa.

Para los amantes del café y de los postres fríos de cuchara, el tradicional tiramisú se posiciona como una de las alternativas preferidas a la hora de poner el broche final a cualquier comida. Se trata de un postre que se monta por capas y al que se incorpora una crema a base de yema de huevo, azúcar y queso mascarpone que cubre por completo a su ingrediente estrella: los biscotti savoiardi (bizcochos saboyardos) previamente empapados en café - si es de origen napolitano, mejor -, recubiertos con cacao espolvoreado al gusto.

Dato curioso: en la expansión de este postre fuera de las fronteras de Italia tuvo mucho que ver la película Algo para recordar (1993). En ella, Sam Baldwin (Tom Hanks), que se ha quedado viudo, intenta volver al mundo de las citas. Como ha pasado mucho tiempo desde que tuviera un encuentro romántico con alguien, Sam decide pedir consejo a su amigo Jay, quien le explica cómo ha cambiado esta dinámica desde que Sam intentase ligar por última vez. "Tiramisú", dice Jay. Aunque en la actualidad es un postre de sobra conocido, lo cierto es que en 1993 era, según Nora Ephron (directora del film), "difícil de encontrar en un restaurante de Estados Unidos". Después de escuchar este nuevo término, Sam asume que se trata de una nueva práctica sexual. Dado el éxito de la película a nivel internacional, este chiste consiguió colocar al tiramisú en el mapa como una delicia italiana con la que conquistar a una posible pareja.

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Meg Ryan y Tom Hanks en 'Algo para recordar' / TriStar Pictures.

En 2021 resulta difícil creer que haya existido una época en la que el tiramisú no gozase de la popularidad que posee en la actualidad - de hecho, tiene su propio Día Internacional en el calendario, el 21 de marzo -, sobre todo cuando sabemos que la Accademia Italiana della Crusca, institución que recoge estudios sobre expertos en lingüística y filología italiana - ha certificado que la palabra 'tiramisú' está presente, a día de hoy, en 23 idiomas diferentes, siendo la quinta palabra más conocida de la cocina italiana en el extranjero a nivel mundial, y la primera para los postres.

¿Es posible disfrutar de un buen tiramisú en Madrid como si nos lo estuviéramos comiendo en una genuina trattoria del país de la bota? Lo es. A continuación recomendamos cinco restaurantes madrileños donde realizar un viaje en clave dolce, y sin movernos del sitio, a la bella Italia.

Bel Mondo

Francesca es la chef de pastelería de Bel Mondo y no se anda con bromas a la hora de terminar una comida por todo lo alto con esta bomba dulce y fría. Por este motivo, en este restaurante de la calle Velázquez, el tiramisú se sirve directamente de la bandeja al plato, como si estuviéramos en casa, por lo que está en nuestra mano decidir cuánto queremos probar.

Este viaje a Italia en clave dulce, como decimos, pretende ponerle un lazo a una comida o cena tradicional donde las elaboraciones frescas y caseras con productos italianos son las protagonistas.

  • ¿Dónde? Bel Mondo, que pertenece al grupo Big Mamma, se encuentra en la calle de Velázquez, 39.

Pulcinella

Este acogedor local inaugurado en 1993 se ha convertido en uno de los referentes de la gastronomía italiana en Madrid, gracias a sus pizzas al horno de leña y a defender con auténtica maestría las recetas italianas más clásicas. Acogedor, íntimo y romántico, el remate final perfecto para cualquier cita en su interior es un cremoso tiramisú a base de mascarpone, biscotti savoiardi, café y cacao en polvo.

  • ¿Dónde? Pulcinella se encuentra en la Calle de Regueros, 7.

Forneria Ballaró

En pleno barrio de Chamberí, la propuesta de este restaurante se basa en la gastronomía siciliana, donde destaca la pasta casera elaborada a diario y las recetas con productos de temporada. También incluye dos postres en su carta: el tiramisú y los tradicionales cannoli sicilianos para volvernos completamente locas con el dulce. Forneria Ballaró cuenta con una terraza en la que comer o cenar al aire libre.

  • ¿Dónde? Calle de Santa Engracia, 90.

Luna Rossa

El primer restaurante de Madrid que empezó a elaborar auténtica pizza napolitana en horno de leña tiene también uno de los mejores tiramisú de la capital. Y aunque sus especialidades son la pizza y la pasta tradicional, lo cierto es que esta trattoria pone especial atención en su carta de postres, que incluye cannoli, babá, sfogliatelle o torta caprese además de nuestro adorado tiramisú, frío y esponjoso, con chocolate a discreción.

  • ¿Dónde? Calle de San Bernardo, 24.

La veritá

De los mismos dueños que el restaurante Macarena, La veritá no es solo una heladería artesana con un enfoque saludable y bio, sino también un restaurante de picoteo donde disfrutar de sus tablas de embutidos y quesos, pizzas, piadinas, focaccias, paninos y pasta fresca en su amplia terraza del Bulevar Rodio. Su tiramisú súper cremoso es el mejor broche final de cualquier comida o la merienda soñada al aire libre de la primavera 2021.

  • ¿Dónde? Calle de Embajadores, 181 B.
Cristina Sánchez de Pedro

Cristina Sánchez de Pedro

No se me ocurre mejor forma de invertir mi tiempo que observando, disfrutando y escribiendo sobre aquello que más me entretiene: la moda, el cine y las series. También tengo una inexplicable atracción por los aparatos con muchos botones, por lo que estaba bastante claro que iba a terminar pegada a una calculadora, a una máquina registradora o al teclado de un ordenador. De momento, todo bien.

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