Milán está de moda

Con la Expo de 2015 en el retrovisor y tras padecer las obras públicas más importantes de europa (después de Berlín), descubrimos una Milán renovada por dentro y por fuera, pero que mantiene un saludable tono desenfadado.

Milán está de moda

Excavada. Catapultada hacia el cielo. Registrada. Perforada por una línea de metro nueva. Milán nunca había soportado tanta obra pública desde que fuese reconstruida después de la guerra. Las innumerables y controvertidas promesas que se hicieron para la Exposición Universal, más conocida como la Expo 2015, multiplicaron el número de proyectos, iniciativas, aperturas y renovaciones hasta el infinito. Al final no todo estuvo totalmente terminado para la hora H el 1 de mayo de 2015, pero en la actualidad, la ciudad vibra con una nueva energía. Cuando la capital lombarda acogió al mundo entero para ver cómo se alimentará el planeta, ese fue el tema de la exposición, los milaneses tuvieron que tirar de imaginación y elegancia para ingeniárselas y estar a la altura de las circunstancias. Los chefs con estrellas Michelin, que habían preferido instalarse en el campo, volvieron a la ciudad. Se inauguraron nuevos hoteles. Se abrió con gran fanfarria a bombo y platillo un Eataly dentro de los muros del antiguo teatro Smeraldo, a dos pasos del Corso Como. Se construyeron y rehabilitaron barrios nuevos, como el de Isola, inspirado en Brooklyn. También hubo cambios en los museos, que decidieron exponer sus reservas al público: uno de los últimos en hacerlo ha sido la Galería de Italia, en la plaza de la Scala. Brotaron galerías por las cuatro esquinas de la metrópoli y las fundaciones se hicieron su propio hueco. Como la Feltrinelli.

Milán está de moda

La moda y el diseño siguen sin tener límite, y a partir de ahora también las bicis, ¡menos cuando llueva! Hoy en día Milán es mucho más internacional y cosmopolita de lo que lo era hace diez años. Y sigue siendo un cruce de caminos de Europa, sobre todo cuando celebra su sacrosanto Salón del Automóvil o sus semanas de la Moda. Más o menos recientes, descubrimos muchísimas direcciones nuevas, a los milaneses les gusta mucho mudarse, y también apreciamos la reaparición de una corriente estética anestesiada por la industria: la decoración. Después de un periodo de minimalismo exagerado, este renacer es de agradecer, y ha sido puesto en marcha por personas que se veían identificadas con la edad de oro intelectual que se vivió en el Milán de los años 50, cuando era una de las capitales de la edición y la erudición. En esta línea, sería admirable que la ciudad finalmente se decidiera a abrir de verdad sus fabulosos archivos, provenientes de innumerables donaciones y legados. Los grandes diseñadores históricos como Achille Castiglioni, Vico Magistretti, Piero Portaluppi o Franco Albini son la razón de ser de fundaciones privadas, dirigidas por sus herederos y abiertas al público. A través de estas pequeñas aperturas, valiosísimas, es como mejor se deja penetrar, descubrir y entender Milán. Un privilegio al alcance de todos.

 

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