¿Próximo destino? México Lindo

De Cancún a Tulum, dos localidades antitéticas en los extremos de la Riviera Maya, recorremos los 150 kilómetros que nos ofrece esta costa caribeña, disfrutando y esquivando 'resorts' para sacar todo el partido a este paraíso amigo.

¿Próximo destino? México Lindo

Hay destinos que empiezan en el aire, cuando el avión todavía está realizando las maniobras de aproximación y un día despejado permite disfrutar de unas vistas a través de la ventanilla que se convierten en uno de los hitos del viaje. Pasa cuando uno se acerca a Cancún y descubre esa finísima lengua de tierra que resiste ahí, inerte, en el Caribe mexicano, convertida a lo largo de los últimos 50 años en uno de los destinos vacacionales más buscados del mundo. Una explosión de tonos azules, con protagonismo de un turquesa cristalino, rodea esa superficie en forma de siete que se conoce como Isla Cancún, o 'zona hotelera', y corona cientos de resorts hoteleros y centros comerciales.

Este rincón de la península de Yucatán encierra una contradicción: la de que sea precisamente la parte del país con más vestigios de su historia milenaria, el México más maya y ancestral, el que ahora esté completamente cubierto de torres hoteleras, autopistas y coches, letreros coloristas (en los malls mandan las grandes firmas del lujo) y playas en las que se despliegan todo tipo de actividades adscritas al mundo moderno. Lo viejo y lo nuevo conviviendo en armonía, o compitiendo de forma encarnizada por mantener el terreno ganado. Un buen ejemplo es el yacimiento arqueológico El Rey, situado en la parte sur de la isla. Cuando uno se encuentra en las ruinas, rodeado por el bosque y apoyado en aquellas piedras milenarias, no diría que detrás de esos árboles, a apenas unos cientos de metros, ruge una autopista y se ubican un campo de golf y los bloques de un resort que flanquean el yacimiento. Es aquí donde arranca la historia de Cancún, aunque estos vestigios precolombinos fueron obviados por las expediciones españolas que recorrieron la zona, en un mano a mano con los piratas, a partir del siglo XVI. Solo fueron descubiertos hacia mediados del XIX, cuando exploradores y arqueólogos ingleses primero, y norteamericanos después, dejaron constancia de su existencia.  A pesar de todo, no hubo en el lugar una población importante hasta que, a finales de los 60, el gobierno le pidió al Banco de México que elaborara un informe sobre potenciales destinos turísticos para dar un impulso a este sector, que ya empezaba a ser clave en la economía mexicana. Cancún se convirtió en una de las prioridades, y con la construcción progresiva del gigantesco conjunto hotelero que ahora conocemos se inicia la explotación del Caribe mexicano, esa zona que comprende Cancún y Riviera Maya.

El 'resort' minimalista

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De las decenas de resorts que ocupan esta especie de Miami mexicano, Le Blanc Spa Resort (leblancsparesort.com) es uno de los favoritos del turismo que busca comodidad y confort, pero también un servicio por encima de la media. Es habitual encontrarlo en las listas de los mejores establecimientos de México. Más exclusivo que la mayor parte de sus vecinos, el hotel ha cobrado fama por su spa, perfecto para disfrutar en pareja y con una completa carta de masajes e hidroterapia. Sus interiores minimalistas tienen poco que ver con la tendencia al kitsch que suele dominar este tipo de hoteles, y aunque se trata de un establecimiento con todo incluido, la calidad de sus restaurantes, como el francés Lumière o el italiano Blanc Italia, o detalles como la enorme carta de almohadas o el servicio de mayordomía que atiende cualquier capricho o te prepara el baño al atardecer, son los que marcan la diferencia. 

Sorprende que, por mucho que esta zona haya sufrido una importante urbanización, su franja litoral, la calidad de su arena y de sus aguas, sigue siendo espectacular. Una de las playas favoritas en la isla es Playa Delfines. No hay restaurantes alrededor, así que el plan es llevarse algo comprado previamente o hacerlo directamente a los vendedores que recorren la playa con refrescos y diferentes tipos de snacks. Tampoco es mala idea dejar ese día el estómago un poco vacío para, por la noche, entregarse sin mala conciencia a la oferta gastronómica de hoteles y restaurantes, riquísima en una ciudad que recibe visitantes de todos los rincones del mundo y donde es imposible no encontrar la especialidad que te apetezca en cada momento. Una de nuestras direcciones favoritas, por salirnos del mundo resort, es Casa Rolandi (casarolandirestaurants.com), un italiano con vistas al mar en el que brillan las pastas con pescados y mariscos. 

Islas a explorar

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Las playas de Cancún son arenales abiertos donde abundan los deportes acuáticos de riesgo, pero donde tiene menos sentido hacer snorkel. Así que el mejor plan para buceadores y snorkelistas es contratar una salida hacia Isla Mujeres que, situada enfrente de la ciudad, dispone de zonas de rocas y arrecifes (en particular el parque natural El Garrafón) con un rico ecosistema submarino. Para los mayas, la isla era un santuario en honor de Ixchel, diosa del amor y de la fertilidad, y en ella las mujeres recibían sus ritos iniciáticos, de ahí su nombre. A lo largo de sus siete kilómetros de longitud, jalonados por playas de ensueño, nos encontramos también con más resorts y atracciones para toda la familia.

Pero la verdadera Meca de los buceadores, especialmente de los más intrépidos (es territorio del tiburón ballena) es Isla Holbox, un paraíso natural a dos horas y media por carretera al norte de Cancún. Se aproxima bastante a ese remanso de paz soñado, apenas urbanizado y donde el alojamiento se hace en pequeños hoteles boutique, campings o bungalows

Volviendo a la zona de Cancún, a unos kilómetros hacia el sur y enfilando ya la dirección de nuestros próximos destinos, está el emplazamiento perfecto para quienes prefieran estar alejados de la ciudad, pero en su área de influencia. El Hideaway at Royalton Riviera Cancún es un adult-only que lo mismo te resuelve una boda que unas vacaciones de descanso absoluto. Elegir entre yoga en la playa, jacuzzi en la habitación y horas de cama balinesa será el ejercicio más estresante del día.

Aguas dulces y saladas

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Ahora sí, emprendemos el camino hacia el sur, con Tulum como último destino. En Puerto Morelos paramos en la librería Alma Libre (almalibrebooks.com), que vende libros nuevos y usados en diferentes idiomas y es uno de los puntos de encuentro de la bohemia que visita la zona. Establecemos nuestra nueva base en el Hard Rock Hotel (hrhrivieramaya.com), el resort ideal para disfrutar el 'todo incluido' y dejar todos los aspectos de tu bienestar en manos de otros. Cuenta con seis enormes piscinas, con sus respectivos pool bars. Aquí todo tiene un sello musical. Desde el rock spa (a pesar de su nombre, la cosa consiste en relajarse con su multitud de tratamientos e instalaciones) hasta restaurantes presididos por el rostro de Jim Morrison, pasando por el Club Heaven, en el que bandas en vivo y dj's se alternan para asegurarse de que puedas bailar, si quieres, toda la noche. 

En el viaje hacia el sur atravesamos Playa del Carmen, destino vacacional de medio planeta, y su aglomeración de grandes hoteles. La ciudad es puerto de salida para visitar Cozumel, una isla que salvo su capital, San Miguel, sigue conservando su identidad como gran reserva natural (tiene la segunda barrera de coral más grande del mundo) y de gran riqueza folclórica. 

De vuelta en tierra firme, Akumal es la estrella de los enclaves naturales de la zona. Una kilométrica playa de arena blanca y aguas turquesas a la que peregrinan las tortugas verdes para enterrar sus huevos una vez al año. Pero las aguas más claras del mundo están en los cenotes: bucear en ellos es lo más parecido a volar en una atmósfera cristalina. Estas cavernas de agua dulce y profundidades inexploradas se encuentran por toda la Riviera Maya. 

Paraíso 'hippy' chic

Cuando por fin ponemos los pies en Tulum nos cuentan que los mayas lo llamaban Zamá, que significa amanecer. La ciudad estaba consagrada al dios “descendente” al que, a día de hoy, aún saludan los numerosos yoguis y expatriados hippy chic americanos que vienen atraídos por el encanto y la mística del lugar. Tulum fue 'robada' a la selva hace poco más de 50 años. La presencia de la naturaleza es apabullante en el Hotel Azulik, uno de los mejores para explorar la zona. Este retiro con clases de yoga diarias en la playa, consta de 11 cabañas situadas al borde de un acantilado. Es eco friendly, LGTB friendly y sobre todo un lugar para ser rematadamente friendly con uno mismo, porque propicia la intimidad y la desconexión del mundo moderno. La limpieza de espíritu al llegar es imprescindible: subes a un pedestal y te soplan incienso. Es un hotel para olvidarse de la tecnología, recibir masajes, leer y contemplar el mar desde la tumbona de tu terraza. La cosa llama a no salir de él, pero siempre hay algo que hacer ahí fuera, porque en esta zona se da un perfecto equilibrio entre la atmósfera de relax y la vida nocturna.

¿Próximo destino? México Lindo

Para copas y baile el favorito es Gitano (gitanotulum.com), un mezcal bar con su zona de baile cubierta de vegetación y farolillos como una feria rural ultrachic. Parece sacado de un cuadro de Frida Kahlo. Y si buscas algo todavía más auténtico, visita el Hartwood (hartwoodtulum.com), un local completamente sostenible: no tiene suministro eléctrico, su energía viene de paneles solares y todos sus platos inspirados en la tradición maya están cocinados a fuego. Sirven pescado capturado en las aguas del Caribe con métodos que no dañan el ecosistema, y vegetales de las granjas locales.

Pero aunque esta zona presuma de trendy, no hay que obviar su lado maya. Los restos de la ciudad amurallada que fue Tulum todavía sobreviven en el imponente castillo asomado al mar. Muy cerca están las ruinas de Cobá, una de las mayores ciudades mayas y donde está la pirámide más alta de esta civilización, y a más distancia, pero todavía en un viaje de día, uno de los puntos arqueológicos más importantes de la Península de Yucatán: la pirámide de Chichen Itza. Un buen plan es parar a medio camino en Valladolid, una ciudad colonial con edificios del siglo XVI y carácter de refugio sofisticado por encontrarse a cierta distancia del mar. Si estás cansada, a la vuelta de la pirámide puedes dormir en Coqui Coqui (coquicoqui.com) para conocer el verdadero lujo colonial de cortinajes, candelabros, azulejos y un jardín tropical. El hotel tiene su joya en una perfumería exclusiva donde podrás hacerte con velas y fragancias que, como ellos dicen, encierran "la flora, la tierra, los paisajes y las tradiciones" de Yucatán. El souvenir perfecto para, a la vuelta, evocar esos días inolvidables en un rincón del mundo que un mar turquesa y una historia milenaria han convertido en único.

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