Sabores Michelin en el cielo de Madrid

¿Una comida de estrellas asequible y con vistas a la Gran Vía? Búscala en el menú ejecutivo de The Principal, el mejor hotel de la arteria madrileña.

Salón

Qué sería de Madrid, y de los que vivimos en ella, sin sus excelentes vistas. La ciudad luce como nunca desde esas atalayas en las que mirar durante horas una ciudad que siempre ha presumido más de cielo que de arquitectura, pero que también tiene magníficos ejemplos de esta. Una de las mejores que conocemos es la que ofrece el hotel The Principal, un recién llegado a la Gran Vía que es el único cinco estrellas de esta calle incansable y cosmopolita.

Restaurante

En el último piso del hotel, desde unos acogedores salones con chimenea y una terraza acristalada en los que refugiarse hasta en las más frías jornadas invernales, el restaurante Ático pone ante tus ojos un espectacular catálogo de edificios emblemáticos, encajados en un azul al que pocas veces se atreven a desafiar las nubes (algo más la contaminación, tan impertinente): la famosa cúpula del edificio Metrópolis, la ornamentada fachada del Círculo de Bellas Artes y su escultura de la diosa Minerva, la arquitectura majestuosa del Banco de España

Ahora, esas vistas pueden ser tuyas mientras disfrutas de un almuerzo a cargo de Ramón Freixa, el prestigioso chef con dos estrellas Michelin que ha importado a la meseta lo mejor de su Cataluña natal y del Mediterráneo. El menú ejecutivo de The Principal es una opción perfecta y asequible para comidas de trabajo, aunque también puede ser una buena parada para tomar un respiro en medio del bullicio del centro de la capital. ¿La fórmula? Un entrante a elegir entre un buen número de posibilidades y un principal que cambia cada día. También, claro, pan, agua y café, todo por 30 euros.

Raviolis

Las opciones son de las que te van a hacer salivar, y a todas las une la calidad del producto. Puedes empezar con platos emblemáticos de Freixa, como "Nuestra versión de los huevos rotos" (con jamón ibérico de bellota, huevos de codorniz fritos y minitortilla esférica de patatas) o "Ravioli de patata rellenos de butifarra negra y alubias del Ganxet" (un homenaje del chef a la cocina de su padre), o por opciones más ligeras como la "Sopa de tomate con ahumados" o la "Menestra de alcachofas de la huerta navarra". Entre los segundos, carnes, pescados o pastas como la "Merluza a baja temperatura" o la "Presa ibérica lacada" donde la materia prima brilla en todo su esplendor. Postres de esos que podríamos catalogar como irrenunciables ("Tres chocolates, tres colores", para locos del cacao, o "Media esfera de queso, miel y piñones", perdición de golosos de grado moderado) se pueden añadir por cinco euros. Si le sumas la posibilidad de disponer de un privado para un máximo de 14 personas, que hay un aparcacoches que te ahorra tiempo y quebraderos de cabeza y que, si luce el sol, puedes tomarte un gintonic en la que quizá sea la mejor azotea de Madrid, el plan no puede ser más redondo.  

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