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Zanzíbar, un destino idílico

Para llevar a cabo nuestra misión de desconectar en sus imponentes playas y disfrutar de una naturaleza en estado puro, elegimos The Residence Zanzibar, un hotel particular donde los haya –situado en el suroeste de Unguja– por ser el único en la isla en llevar a cabo una actividad social con un alto impacto en la región en la que opera. Convencidos de que la educación es el pilar que mueve el motor del desarrollo en el mundo, acaban de lanzar un programa de becas, cuyo objetivo a largo plazo es proporcionar el mayor número posible de empleo entre los estudiantes de la pequeña localidad de Kizimkazi, aportando todas las herramientas necesarias para aprender el oficio de hostelería.

¿El mejor ejemplo de implicación? Anja Bosken, directora del hotel y precursora de esta iniciativa, que en su tiempo libre se encarga directamente de impartir clases de inglés o de repartir entre hospitales u orfanatos de la zona alimentos y la ropa de cama, toallas o uniformes que van renovando en este cinco estrellas gran lujo.

“Lo que nos mueve es que los jóvenes de Kizimkazi, además de dedicarse a la pesca y a la agricultura, puedan tener la opción de convertirse, si lo desean, en directores generales. Me gustaría dejar un legado para que dentro de diez años, cuando vuelva a la isla, pueda ver a los adultos a los que enseñé de niños trabajando en el sector de la hostelería”, explica Bosken.

¿El paisaje a descubrir? El de la costa norte, donde podrás visitar algunas de las playas más paradisiacas –con Nungwi a la cabeza–, la localidad de Kendwa o la isla de Tumbatu. Todos dan fe de que Zanzíbar es uno de los paraísos naturales mejor conservados del mundo.