Descubre 10 de los pueblos más bonitos de Cantabria

Déjate conquistar por Cantabria, un territorio que mezcla lo mejor de la montaña y la costa. Seguro que regresarás.

Potes (Pixabay)
Potes (Pixabay)

Esta Comunidad Autónoma ubicada al norte de nuestro país esconde lugares con auténtico encanto. Caracterizada por sus grandes contrastes, con inmensas playas y espacios rurales en búsqueda de paz. Hoy te descubrimos los 10 pueblos más bonitos y especiales de Cantabria Infinita.

Santillana del Mar es un municipio costero que destaca por su aspecto rocoso, con calles empinadas y casas de piedra. En pleno centro se ubica la joya más importante del románico en Cantabria, la Colegiata de Santa Juliana un conjunto arquitectónico de mediados del siglo XII. También podrás visitar las Cuevas de Altamira, pero sin pasar antes por la Playa de Santa Justa.

San Vicente de la Barquera es lugar de paso obligado en la comunicación entre Asturias y Cantabria. Es una villa histórica rodeada de un privilegiado entorno, en pleno Parque Natural de Oyambre y posee un magnífico elenco de privilegiadas playas como son Fuentes, Primera de San Vicente, El Rosal y El Tostadero. Piérdete paseando por su puerto y visitando su iglesia, castillo y los restos de la muralla. 

Potes, situado en el centro de la comarca de Liébana, destaca por sus calles empedradas y está declarada Conjunto Histórico. Podrá visitar su Iglesia de San Vicente o la Torre del Infantado. Es un destino ideal para los amantes de la naturaleza, las montañas donde disfrutar del entorno, las vistas y los paseos por la montaña.

Comillas, esta localidad cuenta con un patrimonio histórico muy extenso. Enclavada en pleno corazón de la Costa Occidental de Cantabria, puede presumir de construcciones como la Iglesia de San Cristóbal, el Palacio de Sobrellano, el Palacio de los Duques de Almodóvar del Río o el Palacio de la Coteruca. Uno de sus grandes atractivos es visitar El Capricho de Gaudí, una obra arquitectónica que el artista diseñó como lugar de veraneo para Máximo Díaz de Quijano. Fue uno de los primeros edificios de Gaudí  con una fuerte influencia mudéjar y con la aparición progresiva de diferentes elementos emblemáticos de su estilo tan particular.

Liencres es una localidad costera perteneciente al municipio de Piélagos, a escasos kilómetros de Santander. Lo más reseñable es el parque Natural de las Dunas de Liencres, formado por dos playas y pequeñas calas de gran belleza por su arena dorada, su agua cristalina y sus ideales olas para la práctica del surf.

Castro Urdiales es un puerto pesquero con una gran riqueza cultural. Entre los puntos más  emblemáticos y de interés destaca el Castillo de Santa Ana, el Puente Romano Medieval, el Cementerio de Ballena, la Plaza Del Ayuntamiento y la Ermita de Santa Ana. Junto a ellos encontramos la parte vieja del Puerto de Castro Urdiales, una de las estampas más bonitas de Cantabria.

Suances es un pueblo de contrastes, compuesto por las típicas casas marineras situadas en la parte alta del valle y desde donde se puede observar la famosa ría a sus preciosas playas, como la de la Concha, que es la más grande, la Playa de Tagle, con sus maravillosas puestas de sol, o la Playa de los Locos, donde es habitual encontrar a numerosos surferos.

En el límite con Burgos se encuentra Vega de Pas,  una de las tres villas pasiegas, constituida en la época medieval. Es una zona puramente rural de Cantabria, perfecta para desconectar. Sus monumentos más significativos son La iglesia parroquial y el sanatorio del Doctor Madrazo. También destaca La plaza de Vega de Pas que concentra una gran belleza arquitectónica por sus casonas montañesas con balconadas. Son dulces propios de esta localidad el sobao y la quesada. 

Cabezón de la Sal destaca por su cercanía al Parque Natural Saja-Besaya y al Parque Natural de Oyambre pero sobre todo por albergar el Espacio natural protegido de las Secuoyas del Monte Cabezón, declarado Monumento Natural. Es un entorno agradable para disfrutar de sus calles, monumentos y fiestas y de unos restaurantes que evidencian la riqueza de su gastronomía.

Carmona se encuentra entre los valles del Saja y del Nansa, un maravilloso enclave natural. Disfruta de las maravillosas vistas desde el Mirador de la Asomada del Rivero. Destaca su arquitectura popular donde encontramos casonas-palacios de la época barroca, junto con casas más sencillas, formando un bello conjunto rural muy bien incorporado en el paisaje.

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