Entrevistamos a Tilda Swinton, madrina de los Prix de la Moda

Tilda Swinton es la madrina de los Prix de la Moda. Icono absoluto de la mujer contemporánea, su nombre es sinónimo de elegancia y vanguardia. En el cine, en la moda y hasta en su vida cotidiana.

Tilda swinton

Tilda Swinton es la madrina de los Prix de la Moda. Icono absoluto de la mujer contemporánea, su nombre es sinónimo de elegancia y vanguardia. En el cine, en la moda y hasta en su vida cotidiana.

No es fácil dar con Tilda Swinton: cuando no está rodando por el mundo se refugia en su casa de las Highlands, las inhóspitas tierras altas de Escocia. Allí vive desde hace una década, rodeada por sus dos hijos adolescentes, su compañero Sandro Kopp, un pintor 21 años más joven que ella, y a pocos metros del padre de sus hijos, el autor John Byrne, 20 años mayor. Y desde allí, un lugar «en absoluto aislado, para mí es el centro del universo», nos responde por email, irónica y amable, aguda y breve.

Aristocrática descendiente de una dinastía militar que puede trazar su árbol genealógico hasta el siglo IX, Swinton ha acabado siendo una de las grandes insumisas del arte actual. Quizá desatase esa rebeldía pasar media infancia en colegios de élite. En uno de ellos compartió clase con Diana de Gales. Estudiando Ciencias Políticas en Cambridge, y mientras coqueteaba con la poesía y la performance, se afilió al Partido Comunista Británico. No tardaría en debutar en el cine, convirtiéndose en la actriz fetiche del director de culto Derek Jarman.

A pesar de que ya en 1991 Jarman le brindó una Copa Volpi a la mejor actriz en Venecia por «Eduardo II», Swinton es un rostro popular desde hace relativamente poco. «Orlando », «Michael Clayton» (que le valió un Oscar como mejor secundaria) y «Yo soy el amor» son los hitos mayores de una carrera que desemboca en «We need to talk about Kevin», donde encarna a la madre de un adolescente que comete una masacre en el instituto.

La moda es la otra gran pasión de Tilda, musa y amiga de nombres de vanguardia como Viktor & Rolf, Margiela o Raf Simmons. Su última pasión es Haider Ackerman, Prix de la Moda al Mejor Diseñador Internacional en esta misma edición. «Su elegancia más allá de la moda, la fantasía, la sensualidad, su uso del color y los cortes afilados», nos dice, le han hecho enamorarse de sus creaciones. Se ha convertido en un icono de estilo.

¿Se siente cómoda en esa posición? ¿Por qué debería estar incómoda?
Todo lo contrario, ¡me honra! Aparenta ser más joven de lo que dice su currículum. 
¿Cuál es el truco?

Dormir. Buena compañía. Felicidad.
El éxito popular le llegó tarde. ¿Eso le ha ayudado a desarrollar una carrera más sólida?
La verdad es que nunca he sido consciente de estar desarrollando una carrera. De ningún tipo. Llevar una vida auténtica ha sido siempre lo más importante para mí. El «éxito popular » nunca me ha interesado. Incluso ahora, sólo aparece en mi visión periférica. Suele interpretar a mujeres atormentadas.
¿Qué le atrae de este tipo de papeles?
El impulso de jugar, la curosidad, la compasión. Pero, principalmente, la idea de transformación.

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Etiquetas: prix de la moda

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