Hablamos con… Alberto Nardi

Pertenece a una de las familias joyeras con más tradición de Italia y es nuestro premio a la mejor colección de joyería en los Prix de la Moda de 2014. Nardi representa el lujo de un pasado con mucho futuro.

¿Qué tienen en común la Infanta Elena, Liz Taylor, Grace Kelly y Ernest Hemingway? La respuesta está en sus joyas. Todos han llevado en algún momento de su vida broches, pendientes o anillos de la exquisita firma italiana Nardi. Un ejemplo de una empresa cuya inspiración y sede está en Venecia, en manos de la tercera generación de la familia. Alberto Nardi, propietario y diseñador de la casa, cuenta cómo mantiene el gusto exquisito iniciado por su abuelo Giulio hace 80 años.

Joyas

¿Cómo se consigue que una empresa familiar se mantenga casi un siglo?
Nardi es una de las pocas familias de joyeros que aún permanece en Venecia, Italia. Eso me llena de orgullo. Mi labor consiste en actualizarla para sobrevivir en un mundo globalizado. Nuestros competidores son multinacionales y tienen una visibilidad inalcanzable para nosotros. Me fascina saber que somos diferentes y ofrecemos un producto personalizado y extraordinario. Mi visión no puede ser solo comercial, sino también, y sobre todo, sentimental.

¿Cuál es la joya perfecta para vestir de gala?
Las joyas están irremediablemente ligadas a la personalidad de quien las lleva. Por eso, el diseño que es perfecto para una dama puede no serlo para otra. Los estándares estéticos de hoy exigen a una joya de noche ser única. Debe tener fantasía, exquisitez y exclusividad. Mis favoritas son: los pendientes largos, los collares y, por qué no, un broche o tiara.

Dígame, ¿qué piedra preciosa define a las mujeres del entorno del Mediterráneo?
Todas las que tienen color están relacionadas con mi ideal abstracto de la cultura mediterránea. Nuestras mujeres siempre han amado la calidez del oro y el rojo del rubí.

¿De quién aprendió su amor por la profesión?
Cuando yo era niño solía sentarme en el regazo de mi abuelo y ver su escritorio lleno de bocetos y piedras preciosas. Fue entonces cuando empecé a fantasear con ser un joyero veneciano.

¿Está permitido ser extravagante al elegir una joya?
Con elegancia todo está permitido. Lo que no está bien es guiarse por comportamientos estereotipados y comprar algo solo porque tienes que hacerlo. Atreverse a elegir define a las mujeres con una personalidad fuerte e independiente.

Broche estrella

¿Qué no debe faltar en un joyero de una mujer elegante?
Apostaría por un diamante, por su fuerza y su majestad. No solo son hermosos, sino que funcionan como un talismán.

¿Y qué error no puede cometerse en la elección de una joya?
El error principal es elegir por el tamaño, sin tener en cuenta que su verdadera belleza está en la suma de varios factores: el color, el corte y la claridad. Es como comprar un coche sin mirar el motor.

¿Cuál es la joya más sorprendente que le han encargado?
Encontrar diamantes de colores. Es un mundo fascinante, de piedras únicas que contienen todos los colores del arco iris.

Si tuviera que elegir entre oro y plata, ¿con cuál se queda?
Con el oro. En los últimos años su precio aumentó mucho, pero ahora está bajando. Personalmente tengo dos reglas: que las joyas siempre deben hacerse con metales preciosos y que se deben montar con cristales no sintéticos.

¿Qué tiene Venecia que no tiene ninguna otra ciudad en el mundo?
Singularidad y belleza absoluta. En un momento histórico como el actual, en que la tendencia va hacia la homogeneización cultural, esta ciudad siempre nos recuerda que la verdadera belleza reside siempre en lo que nos hace únicos y diferentes.

Etiquetas: prix de la moda

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