Irina Shayk, modelo del año en los Prix Marie Claire

Una top exótica procedente de tierras gélidas que ha derretido el corazón de todos, incluso el de los medios, que la tratan como a una Celebrity.

Prix Irina Shayk

Una top exótica procedente de tierras gélidas que ha derretido el corazón de todos, incluso el de los medios, que la tratan como a una Celebrity.

Cuando naces en un pueblecito ruso de nombre impronunciable (intentadlo: Emanzhelis), cercano a la frontera con Kazajstán, «un lugar en medio de la nada en el que hay minas de carbón y poco más», cuesta creer en los sueños. Pero una niña es una niña en cualquier rincón del planeta. Como todas, Irina Shayk deseaba ver mundo, conquistarlo. Soñaba con ese glamour desconocido, con largos vestidos de princesa (o de zarina) e imaginaba que esas piedras de carbón con las que jugaba y se manchaba, como cualquier crío, se cristalizaban y convertían en diamantes y cegadoras gemas multicolor. Y de tanto desearlo, su sueño se cumplió; aunque la piedra pulida fue ella misma.

Un día, el azar quiso que se cruzara con un agente de modelos que descubrió a ese «diamante en bruto». Porque Irina se había convertido en una adolescente de belleza espectacular. Además, al principio de nuestro relato obviamos un detalle muy importante: estamos en Rusia, la madre patria de las tops que han conquistado las pasarelas internacionales y ocupado las capitales de la moda. La lista es interminable: Natalia Vodianova, Sasha Pivovarova, Natasha Poly, Vlada Roslyakova... Pero para convertirse en una auténtica celebrity y hacerse con el Prix de la Moda Marie Caire como Modelo del Año no es suficiente. Hay que destacar sobre ese ejército de bellezas eslavas. Y, de nuevo, la clave está en el lugar de nacimiento. Concretamente, en la región de los montes Urales donde nació.

Irina Shayk no es una rubia de ojos azules y tez clara como sus compañeras del Este; es una bomba cálida y sensual. En su región, la gente tiene la piel oscura y mate; el pelo, espeso y castaño; los rasgos, finos y marcados, y los ojos, grandes y claros. De hecho, al verla, muchos suponen que es brasileña. Nada más lejos (geográficamente) de la realidad. Aunque su primer trabajo importante, que consolidó su carrera como modelo y la lanzó al estrellato internacional, fue al sustituir a la top brasileña Ana Beatriz Barros como imagen de Intimissimi en 2007. El año pasado, tras protagonizar sus campañas durante seis temporadas, la marca de lencería italiana decidió nombrarla embajadora de la firma. Con 25 años, Irina Shayk ha conquistado el mundo.

Joven, guapa y simpática; su risa mientras explica que los rusos saben guardar muy bien los secretos «por eso de la KGB» denota inteligencia y gran sentido del humor. Pero no desvela cómo conoció a su actual pareja, el futbolista Cristiano Ronaldo.Tal vez coincidieron en alguna reunión en Armani, puesto que los dos han sido imagen de la firma. Ella, en la campaña de baño de 2010, y él, al año siguiente, como rostro (o cuerpo) de Emporio Armani Underwear. Pero la lencería fina «made in Italy» no es lo único que une a esta pareja explosiva. Como le ocurre a ella, muchos piensan que el jugador del Real Madrid es brasileño.

Etiquetas: prix de la moda

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