Suárez, Prix Marie Claire Mejor Trayectoria Empresarial

Casta de emprendedores y un sentimiento de unidad fraternal más poderoso que cualquier contratiempo.


suárezCasta de emprendedores y un sentimiento de unidad fraternal más poderoso que cualquier contratiempo. Ése es el retrato de los hermanos Suárez, y su receta mágica, la consigna que sus padres les transmitieron machaconamente: «Permaneced siempre juntos». Emiliano Suárez Faffian inauguró su joyería en Bilbao en 1943. Y su puntería de buen arquero fue comprender la importancia de añadir valor a la joya, inventarla, contratar los mejores artesanos y comercializarla él mismo. Sus hijos recuerdan con claridad las obras de apertura, sus visitas a la joyería tras la escuela, la magia de los lingotes de oro transformándose en líquido, y luego en joya. Y después, los viajes con el padre a la Bolsa de Amberes para comprar las mejores gemas. Emiliano y Benito Suárez de la Villa se iniciaron en el oficio con 16 y 13 años. El patriarca procuró que sus hijos conociesen los secretos del negocio y del oficio lo antes posible. Con la incorporación definitiva de ambos, en 1963, todo empezó a cambiar. Hasta que la muerte de los padres en accidente de tráfico, en 1974, quebró trágicamente el panorama. Emiliano, 29 años entonces, se hizo cargo de la gestión y administración, y Benito, 27, del producto y la fabricación. Les salvó su tesón y los valores recibidos: honradez, excelencia, innovación, perseverancia y unidad. «Nos enseñaron a vender verdad, algo que nos esforzamos en transmitir a todo el equipo, y que se contagia con el ejemplo.» Su labor ha sido convertir aquella responsabilidad heredada en la primera joyería española que logra el máximo referente de Total Quality en el club de la excelencia europea: el sello EFQM. Emiliano e Isabel no tienen hijos, pero permanecen unidos a Benito y Lola, que ya han incorporado a la empresa a la tercera generación: Emiliano, Gabriel y Juan Suárez Pascual. «Estamos en un momento álgido, y la misión de los hijos es abrir nuevos horizontes que nuestra experiencia module». ¿Y la cuarta generación? «Intentaremos que la organización siga rigiéndose por los valores y señas de identidad de una empresa familiar». Tal como el patriarca, machaconamente, transmitiera.

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