Pollo asado

El pollo es una carne ligera y muy nutritiva. Una fuente de proteínas baja en grasas que, cocinada al horno, es una alternativa perfecta para la comida.

90 minutos
/
4 personas

Ingredientes

  • 1 pollo entero
  • 1 limón
  • Unas ramas de tomillo y orégano frescos
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta
  • 200 ml. de vino blanco.

Preparación

1. Calentar el horno a 200 grados.

2. Echar un chorrito de aceite en una fuente de horno y repartirlo bien por toda la superficie.

3. Cortar los extremos del limón y meterlo dentro del pollo.

4. Untar el pollo con aceite de oliva y colocarlo en la bandeja de horno.

5. Regarlo con el vino blanco y espolvorear sal y pimienta sobre el pollo.

6. Echar el tomillo y el orégano a la bandeja del horno.

7. Cocinarlo a 200 grados durante 1 hora y media dándole la vuelta al a mitad del tiempo para que se dore bien por todas partes.

8. Servir caliente acompañado de patatas cocidas.

POLLO ASADO A LA SOJA CON PATATAS PANADERAS

Te descubrimos esta deliciosa receta de Yoseba Egaña, chef de Nebak.

 

Ingredientes:

  • Medio calabacín
  • 3 patatas medianas
  • 1 zanahoria
  • Media cebolla
  • Jamoncitos de pollo
  • Wasabi en polvo
  • Salsa de soja sin gluten
  • Curry verde o amarillo

 

Elaboración:

1. Pelamos las patatas, las cortamos en rodajas. Pelamos la zanahoria y cortarla también en rodajas, al igual que el calabacín. Cortamos la cebolla en gajos finos. Añadimos sal y aceite de oliva. Mezclamos todo bien y lo ponemos de base en una fuente para horno.

2. Añadir las especias a la soja y mezclar bien. Con la mezcla pintamos los muslitos y los colocamos en la bandeja.

3. Introducir en el horno a 100º durante 90 minutos y después a 180º durante 30 minutos.

Gloria Vázquez Sacristán

Gloria Vázquez Sacristán

Vivía dividida entre ser escritora, panadera o guionista de cine. No concibo la vida sin música, un verano sin libros, ni una buena conversación que no sea en torno a un plato de comida. Apasionada de la moda y la belleza desde pequeña, amante empedernida de los deportes de montaña y acuáticos, coleccionista de perfumes y tacones que no aguanto más de dos canciones. No recibí la llamada de la medicina, como le hubiera gustado a mis padres, pero sí sentí la necesidad de buscar el bienestar de los demás y a eso me dedico, humildemente, con mi pluma o mi teclado, desde aquí, todos los días.

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