Carta de la directora: "Colores de estación"

Escribe J.R. Moehringer en El Bar de las grandes esperanzas que cada estación tiene su veneno, el vodka sabe a verano, el whisky escocés sabe a invierno y que el bourbon sabe a primavera.

Carta de la directora: "Colores de estación"

Lo mismo aplico en mi caso con los colores. Azul y blanco es verano; marrón y dorado, invierno; y rosa y verde es primavera. También la Navidad solía ser roja hasta que el diseño nórdico lo inundó todo. Hoy es blanca, blanquísima, como si viviéramos sepultados bajo una inmensa capa de nieve, por más que aquí, en el sur de Europa, la imaginemos (y anhelemos) más que otra cosa. Y también es moderna, acogedora y festiva.

Y está llena de chimeneas encendidas, olor a canela, mesas bien vestidas, adornos sutiles que parezcan sacados de la naturaleza, cocinas repletas de comida rica, velas y piezas de diseño conviviendo con muebles clásicos. Y espacios pensados o improvisados para recibir amigos y familia. Y perros. Y arte. Y planes divertidos. Y vistas a paisajes sobrecogedores; ya sea un jardín centenario herido de invierno, un mar embravecido, un olivar o una ciudad gris iluminada.

También dice Moehringer (sí, me tiene fascinada) que no es casualidad que un libro se abra igual que una puerta con la promesa o esperanza de intentar contarle a los demás una historia. Suscribo la idea, pero aplicándola a esta revista. Nosotros más que una, hemos querido contarte muchas historias. De familias, de celebraciones, de búsquedas, de encuentros, de coleccionismo, de innovación, de artesanía, de descubrimientos, de recuperación,de aprendizaje... y todas con final feliz. Disfrútalas.

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