Carta de la directora: "Nuevos propósitos"

Una nebulosa de buenas intenciones y cierta depresión que nos transporta casi en volandas de entre arena, olas, siestas y amigos a hormigón, asfalto, uniformes y aeronfix.

Carta de la directora: "Nuevos propósitos"

Treinta días confusos en los que hay que recuperar la consciencia de lo que uno es y de lo que vive. Treinta días para volver a echar la casa y la cabeza a andar tras semanas missing. Treinta días para desasilvestrar niños, pies y pelo. Acostarse pronto, volver a la peluquería, calzarse, ¡y peor! subirse a los tacones. En casa, reorganizar armarios y nevera, abandonar la lectura compulsiva, acertar a vestirse para experimentar todas las temperaturas posibles en el mismo día, concertar revisiones médicas, reuniones de padres, actividades extraescolares. En el trabajo, recordar claves de acceso y contraseñas, reunirse, planificar, analizar y argumentar. En la vida, reencontrarse con amigos y familia para ponerse al día, tardar en aparcar, quejarse de la cantidad de gente que hay en todas partes... No es que durante septiembre estemos en encefalograma plano. Somos funcionales, sacamos adelante cualquier tarea y recibimos todos los inputs de lo que poder esperar de la nueva temporada en términos personales, profesionales y de ocio, atendiendo a lo que nos depararán los próximos meses en términos de moda, agenda y actualidad. Pero todo queda procesado como retazos prometedores de lo que está por llegar. Sin especial definición. Hasta que, por fin, todo eclosiona en octubre. El foco se fija y todo lo que hemos ido intuyendo cristaliza. Decides los próximos pasos a seguir en tu carrera profesional. Te lanzas a lograr al menos uno de los propósitos esbozados por tu mente cuando tenías tiempo para ensoñaciones. Confirmas las piezas que no se te van a escapar de la temporada (algunas fueron amor a primera vista y otras las has ido apreciando con el tiempo). Reservas entradas, organizas visitas, planificas escapadas, asistes a conferencias. Tu yo se reajusta. La casa funciona, el trabajo ha cogido ritmo de crucero, la nostalgia ha desaparecido y das la bienvenida a un nuevo y mejor tiempo. Por no hablar de la luz del otoño, los cambios de hoja y el espectáculo del campo...

Foto: @doutzen

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