Carta de la directora: "Objetos de deseo"

Nunca me he considerado una persona envidiosa pero si algo anhelo de la vida de los millonarios son sus casas.

Carta de la directora: "Objetos deseables"

Así, en plural. Su piso del Upper East, su townhouse de Notting Hill, su pied-à-terre de París, su casa de la playa –ya sea en Saint Barths, los Hamptons o Malibú– y su chalet en la montaña (me vale tanto Aspen como Gstaad o Baqueira). Cada una de estilo muy diferente, respetando su entorno y perfectamente ajustada a las necesidades vitales del momento, siempre con flores frescas y con su despensa y bodega bien surtidas. ¡El paraíso! Mientras el Euromillón de turno se me siga resistiendo (tiene pinta de que será para siempre puesto que no juego) o la idea brillante que me catapulte a los primeros puestos de la lista Forbes no termine de cuajar, me conformo con jugar con mi casa como si fuera la orgullosa propietaria de la maleta de Sport Billy, sacándome de la manga dos o tres toques maestros que definan el cambio de temporada y la actualicen de inmediato. Y eso es lo que nos hemos propuesto en este número. Darte las pistas, marcarte las compras, pre-seleccionar los diseños y rebuscar de entre todas las tendencias, aquellas piezas que traerán el buen tiempo a tu casa y a tu vida. Y así llevamos el último mes. En un frenesí de flores, telas, alfombras, sillas, espejos y pequeños muebles que obren el milagro primaveral de la manera más fácil y efectista. Pero también preguntando a los maestros, como a la genial Patricia Urquiola, revisando el trabajo de los nuevos nombres del diseño, y visitando las casas (y los jardines) más bonitos del mundo. Todo con el empeño de inspirarte al máximo. Así que abre bien las ventanas y deja que el espíritu del cambio y la brisa del buen tiempo lo inunden todo. Nosotros ya lo hemos hecho y el resultado es mágico.

 

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