Carta de la directora: "Puntos sin retorno"

Los cierres de una revista como la que ahora tienes en tus manos pueden ser un poco complicados...

Carta de la directora: "Puntos sin retorno"

Y más si, como en este caso, hay que compaginarlos con un nuevo número de Marie Claire Maison. El mes corre como para perder todos los puntos del carnet y cuando te quieres dar cuenta llegas a ese punto sin retorno en el que hay que cerrar cueste lo que cueste. Y así, ayer me encontré a las 22h irrumpiendo en el supermercado aquejada de un severo caso de fin de existencias alimenticias. Cosas que aprendí: mi súper abre hasta las 11 de la noche; mucha más gente de la que creía sufre horarios locos (o prefiere ir a la compra muy tarde); y, lo mejor, en la sección de oportunidades todavía se vende la baraja de cartas originales de 1965 de Familias de 7 países. Incapaz de resistirme a la tentación, esa noche organicé una timba nocturna (ya puestos a perder el horario lo perdemos del todo) con dos de mis hijos, intercambiando abuelos bantú por padres esquimales y niños tiroleses. Mirando las representaciones de las diferentes etnias no podía dejar de pensar en lo mal que nos educaban (en prejuicios, estereotipos o roles de género) cuando España no era moderna ni multicultural. Y ahora que sí lo es, descubro que algunas cosas siguen siendo tan descorazonadoras como inquietantes: leo en nuestro Planeta Mujer que uno de cada tres adolescentes considera inevitable controlar los horarios de sus parejas e impedirles que vean a familia o amigos y que el 60% de las chicas ha recibido insultos machistas de sus parejas. ¿No debiera esta generación estar mucho más concienciada con la igualdad de género? Pese a tanto esfuerzo, ¿seguimos criando pequeños machistas? Se ve que hay cosas que parecen no cambiar. Como la operación destape, que ha arrancado con premeditación y alevosía con el verano adelantado de Semana Santa. Si, como a mí, te ha pillado completamente a contrapié, no te preocupes. Nuestro equipo de belleza nos promete en este número un cuerpo diez, basado en la encuesta que realizamos en internet y que supone un retrato bastante preciso de nuestras inseguridades, puntos fuertes y relación con nuestro cuerpo. Y yo las creo. Si pese a todo llegas a ese punto sin retorno en el que el fin llega y tú no estás lista, te propongo una de esas ideas que llaman out of the box. Gracias al presidente científico del congreso sobre microbiota intestinal (es lo que tiene el tiempo libre) descubro que cada persona aloja en su interior un kilo de bacterias, casi todas en el sistema digestivo. Microorganismos que pesan lo mismo que el cerebro. Como prescindir del cerebro por ahora queda descartado, ¿qué tal asesinar a todas las bacterias? La pérdida de peso sería inmediata aunque el proceso desagradable pero, ¿no dicen que para estar bella hay que sufrir?

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