Carta de la directora: "En busca de la felicidad"

Felicidad. Una palabra grandilocuente. Un concepto inmenso, inalcanzable, ¿o no? Dos técnicas parecen acercarnos a su consecución.

En busca de la felicidad

Reír, reír hasta llorar, reír hasta sufrir convulsiones, reír hasta que te duela la tripa. Y si no hay motivos para ello, fingirlo, como recomienda un equipo de psicólogos de la Universidad de Kansas. Está comprobado que la risa falsa tiene el mismo efecto beneficioso sobre nuestro organismo (reducción de las hormonas del estrés, liberación de endorfinas, estabilización de la presión sanguínea, etc.) que la más genuina. Así que si no encuentras motivos para reír, coge un palillo chino o un boli (yo uso los bic cristal que tienen un punto de flexión interesante) y apriétalo fuerte entre los dientes. Esbozarás una sonrisa forzada, falsa y absurda pero 100% efectiva. Estudiosos del University College de Londres se han entretenido en encontrar la fórmula de la felicidad. Mejor dicho, el índice matemático que la expresa. Lástima que a los que acabamos haciendo Letras Mixtas nos deje bastante fríos. Le pido a mi proyecto de ingeniero que pregunte a los más sabios de entre sus congéneres (allá en el Indian Institute of Technology de Guwahati, en India) si son capaces de explicármela en romano paladín. Mientras espero respuesta, sigo investigando sobre la felicidad y me encuentro con el último éxito editorial francés, Sobre la felicidad. Un viaje filosófico, de Frédéric Lenoir, un repaso a la idea de la felicidad en diferentes épocas y culturas. En él descubro (además de lo amena que puede resultar la filosofía bien contada) que más que intentar rechazar todo lo que es desagradable para ser feliz, hay que amar la vida con sus altibajos, tal como es, con sus sufrimientos, obstáculos y lutos. Y eso me da de bruces con la que parece la otra gran fuente de felicidad consensuada. Dar. Y darse a los demás. Ayudar, colaborar, contribuir al bien común. Ya sea con dinero o con trabajo. Aquí o en la Conchinchina. Para los niños, los mayas, los perros, las plantas o las hermanas de la caridad. A favor de los océanos, los bosques tropicales, la educación de las niñas, la investigación genética o la música. Con el 50% de todo lo que tienes, como Warren Buffett, o con el 0,7% que destinas de tus impuestos. De manera anónima (como el donante de 275 millones de dólares para el Sanford-Burnham Medical Research Institute de La Jolla, California, para la investigación de enfermedades) o a bombo y platillo, como los vídeos de Mójate por la ELA. Con un acto muy complejo o uno tan sencillo como comprar esta revista con la que ayudas a nuestra asociación Escuela para Todas, con la que escolarizamos a un millar de niñas camboyanas. Ser feliz es más fácil con la conciencia tranquila y el bolsillo un poco menos lleno, sabiendo que has ayudado, que te has comprometido, que luchas por algo. Nosotros estamos en esa pelea. Tú, ¿has pensado ya cómo vas a cambiar el mundo?

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