Enigma Ferrante

La misteriosa autora continúa su saga napolitana en la cumbre de su fama mundial.

Portada Ferrante

QUIÉN: Ni idea. Elena Ferrante es en realidad un seudónimo detrás del que nadie sabe con certeza si está un hombre o una mujer, un autor desconocido o una firma consagrada. La autora fantasma lleva más de dos décadas invitando al público a que descubra su verdadera personalidad a través de sus novelas, pero sin mostrar la cara ni responder al teléfono. Solo sus editores saben quién es. Por sus escasas entrevistas por correo y cartas a periódicos sabemos que nació en Nápoles, estudio filología clásica y vivió algunos periodos fuera de Italia. Parece que es madre, traductora y profesora. Poco más.

QUÉ:  La niña perdida es el cuarto capítulo (y parece que final) de su alabada saga napolitana: la historia de dos humildes amigas de aquella ciudad a las que la vida lleva por rumbos diferentes. Elena (ojo a lo autobiográfico) se ha convertido en una escritora de éxito en Milán y un romance la devuelve, ya madura, a Nápoles. Allí se reencuentra con Lina, la amiga provinciana, aparentemente más simple pero más lista y más valiente, de turbulenta vida amorosa. Un día, la hija de Lina desaparece y esta se acerca peligrosamente a la locura, en un Nápoles que es un tablero viviente de atractivos personajes y sagas familiares.    

POR QUÉ: Porque si Ken Follet y Juan Marsé se declaran rendidos a su literatura, si James Franco se hace fotos con sus libros en Instagram y la autora Jhumpa Lahiri le declara su admiración y su envidia por llevar una vida al margen de los medios, tú también podrías convertirte en su nueva admiradora. Porque su escritura es subyugante, sus mujeres protagonistas, personajes de una maravillosa riqueza, y la ciudad en que se sitúa, un microcosmos abigarrado en el que querrás perderte. 
Porque si leíste los episodios anteriores, saldrás corriendo a por este.

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