Karl Lagerfeld editor invitado de Marie Claire

Te contamos cómo fue trabajar con el diseñador, toda la historia de nuestro número especial para coleccionistas. ¡Solo necesitó tres disparos!

Marie Claire cumple 25 años

Te contamos cómo fue trabajar con el Karl Lagerfeld, toda la historia de nuestro número especial para coleccionistas. ¡Solo necesitó tres disparos!

Medianoche de junio en París. Hace apenas media hora que Karl ha cogido la cámara, después de cenar. Sus cinco asistentes –capitaneados por Eric Pfrunder (30 años a su lado)– conforman un engranaje sofisticado con perfección prusiana. Frédéric, Olivier, Xavier, Bernard y Ludovic son sus fieles escuderos, la complicidad rebosa.

Karl se sube en una pequeña tarima. A los res disparos ya pregunta, inquieto: "¿Cómo
lo veis?". Entrega la cámara a Frédéric y va l ordenador. "Pas mal, non?". Nos reunimos en su despacho y comentamos una noticia del "WWD", un periódico de moda que adora.  “No me importa que la gente a la que admiro me critique porque su opinión tiene valor para mí. Y los que no me importan, me da igual lo que digan, bueno o malo, porque no les leo." Amamos a Lagerfeld. El único que llama a las cosas por su nombre. La declaración que tanta polémica ha desatado en Internet se enmarca en un contexto sobre las acciones del gobierno francés. Y se trata de una transcripción resumida de una conversación en francés, en la que el káiser no se refiere a la persona, sino a las políticas fiscales impulsadas contra las grandes fortunas.

Las fotos narran la historia de un amor a tres. Una historia políticamente incorrecta en blanco y negro. Opina sobre cada prenda “Mucho mejor lo que hace ahora Balmain”, sentencia Lagerfeld. De vez en cuando saca una cadena de un saco donde lleva varias alhajas y se la coloca a la modelo.Cuando tiene las fotos nos llama, son sublimes.

Son las dos de la madrugada. Karl bromea con los transportistas. Les da un billete verde, a escondidas “Ha sido divertido. Gracias por el iPod de música española. Suena todo el día en mi casa”. Y nos besa un poco menos al aire que la primera vez, apretándonos la mano.

Etiquetas: karl lagerfeld

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