Lectura recomendada: 'Suave caricia. Las muchas vidas de Amory Clay', de William Boyd

Las aventuras de una fotógrafa británica a través de un convulso siglo XX.

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De pocos autores se puede decir que hayan alcanzado, como William Boyd, ese tan deseado equilibrio entre éxito de ventas y calidad literaria. Escocés nacido en Ghana, Boyd se consagró con novelas como Un buen hombre en África o Playa de Brazzaville en los 80 y 90, bordó el relato de espías con Sin respiro en la década siguiente y publicó por encargo, hace un par de años, Solo. Una novela de James Bond, que para muchos supera las historias originales de Ian Fleming.

En su nueva novela, Suave caricia (Alfaguara), el escritor y periodista nos enfrenta a una de sus habituales travesuras con la trama. La protagonista, Amory Clay, es una fotógrafa retirada que rememora sus vivencias al límite: el intento de su padre –trastornado por la Gran Guerra– de matarse con ella cuando apenas era una adolescente, sus inmersiones en los cabarets berlineses de los años 20, las aventuras en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam... Una colección de sus fotografías acompaña el relato, y el lector se convence de que está ante una de las grandes fotorreporteras del siglo XX. Pero ni Clay existió ni las imágenes son suyas. Son solo fotos que Boyd rescató de anticuarios, y que apuntalan un relato del que es imposible despegarse: la historia de una mujer excepcional con la vida engarzada a un siglo turbulento y apasionante.

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