Praga, a la última.

Si ya conoces el castillo y el Puente de Carlos, aquí te presentamos la otra ciudad, la más creativa y alejada del turismo.

Praga a la última

Empezamos nuestro recorrido «al otro lado» del río, el contrario al centro. Partimos de nuestro hotel, el funcional y de diseño Barceló Praha Five (1), pegado a la zona comercial de Andel, y con un paseo de quince minutos llegamos al Museo Kampa, una de las mejores colecciones de arte contemporáneo del bloque del Este, ubicado en un antiguo y señorial molino a orillas del Moldava.

Tras visitarlo bordeamos el río hacia el gigantesco Mercado de Praga, un paraíso de baratijas chinas en cuyos puestos se puede degustar –dicen los locales– la mejor cocina asiática de la ciudad. Pero nuestro objetivo es Dox (2), una factoría metalúrgica convertida en centro de arte contemporáneo con exposiciones de primer nivel. Su impulso ha convertido al distrito industrial de Praga 7 en un importante polo creativo.

De vuelta al centro, a pocos pasos del cementerio judío y de los elegantes escaparates de la calle París, el restaurante Kafka Snob Food (3) es un local exquisitamente decorado donde descansar entre turismo y compras. Tres direcciones nos enseñan qué se mueve en la moda checa: el concept store La Gallary Novesta, que reúne a los principales diseñadores nacionales, la diminuta boutique Mona y la vanguardista Parazit, refugio de creadores emergentes.

Más Praga en el número de marzo de la revista Marie Claire. ¡Ya en el kiosco!

Continúa leyendo...

COMENTARIOS