¿Queremos volver a ser 'marujas'?

Los blogs de maternidad, manualidades, recetas y plácida vida hogareña escritos por mujeres triunfan entre las 
profesionales urbanas. ¿qué nos pasa? ¿es que queremos volver al espacio doméstico del que tanto nos ha costado salir?

Blog lang Photographers

A veces Lucía saca unos minutos de su disparatada jornada para curiosear cierto territorio de la blogosfera y Pinterest, el de las amas de casa a tiempo completo. Lucía, de 37 años y responsable de marketing de una gran empresa, mira patrones de punto de cruz o instrucciones para hacer disfraces caseros y fiestas temáticas para los niños, curiosea recetas y se imagina cómo sería su vida si se dedicase por completo a su casa y sus hijos, de dos y cuatro años. "Me gusta leer estos blogs. En ellos no existe ninguna de las complicaciones que tengo a diario en mi vida. Reflejan existencias tranquilas en las que no hay que hacer malabares si un niño se pone malo". Un pensamiento casi tabú para las mujeres de su generación. Tabú, sí, pero bastante frecuente a juzgar por el perfil de las seguidoras de estos blogs. No son pocas las mujeres profesionales urbanas que, desde la agotadora lucha por la conciliación y con una mezcla de culpabilidad y añoranza, siguen espacios virtuales como Bizcocho de chocolate o La madre tigre. En ellos la maternidad y el cuidado de la casa es algo natural, fácil, satisfactorio, bello y edificante. También editado con muy buen gusto. Desde el anonimato de la red, las seguidoras comentan cuánto desearían tener más tiempo para hornear esas tartas de aspecto delicioso que aparecen en las fotos o emprender elaborados proyectos de costura y decoración. ¿Qué nos pasa? ¿Queremos volver a esa casa de la que tanto ha costado salir?

"Gracias, pensé que era la única"
"Es relajante imaginarme sus vidas aparentemente perfectas y ordenadas mientras yo llego corriendo al trabajo, sin desayunar y despeinada". Raquel Seco es periodista, tiene 29 años, su vida profesional es muy exigente y de vez en cuando se asoma a estos remansos de paz, magdalenas y bebés gorditos, sobre todo a los que proliferan en la blogosfera estadounidense.
Un artículo sobre estos blogs de estilo de vida escritos por jóvenes amas de casa que frecuenta Raquel, publicado en la revista feminista Jezebel, desató un torrente de confesiones de sus lectoras, mujeres modernas y combativas por sus derechos laborales. Muchas se sentían fascinadas por las vidas y los proyectos de ganchillo de estos ángeles del hogar. "¡Gracias! Pensé que era la única", escribía una de ellas aliviada. Es difícil confesar esta atracción porque supone un retroceso, tirar la toalla y volver a los fogones y los pañales, pero quizá también una atractiva liberación del agotador ideal de la supermujer que maneja los roles madre entregada y profesional exitosa. "No planeo dejarlo todo y ponerme a cuidar a mis niños mientras hago pasteles, aunque me parece una opción vital totalmente respetable –cuenta Raquel–. Y sí, estos blogs me parecen sanos. Nos faltan modelos de familia diversos. Las últimas veces que he leído revistas tradicionales solo he visto el cliché de treintañera sobre el que llevo leyendo años: mujeres exitosas profesionalmente que tienen un marido e hijos, se maquillan con esmero, van a yoga y toman cócteles. Me aburre". También lo enfoca como un placer culpable, una forma de evasión, ya que dejarlo todo para depender de una pareja es algo que está al alcance, material e ideológico, de muy pocas.
"En mis clases hablo del efecto Simpson: papá trabaja fuera y mamá en casa con sus tres niños. Solo un 6% de los estadounidenses cumplen este modelo de familia. Hay una disociación entre el imaginario social y la realidad", explica Asunción Bernárdez, profesora en la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense y especialista en Feminismo y Cultura Visual. Respecto a la proliferación de espacios virtuales alrededor del ama de casa de toda la vida, "no es extraño que surja un modelo de familia y de maternidad ideal en un momento en el que es tan complicado de alcanzar para las mujeres que trabajan fuera de casa. Es un modelo quijotesco que solo tienen a su alcance unas pocas".

Blog a beautiful mess

Sobradamente paradas
Las mujeres son mayoría entre los desempleados muy preparados. En los seis últimos años, el desempleo femenino ha aumentado en todos los niveles educativos, pero, curiosamente, sobre todo en los superiores. El 56,7% de los parados en los niveles de educación superior y el 58,7% en los de doctorado son mujeres, según datos del informe anual elaborado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social en 2013 sobre la situación de la mujer en el mercado laboral. La principal razón es la crisis, pero no la única. También existen factores sociológicos que nos aclara, desde una perspectiva histórica, Gloria Franco, catedrática de Historia Moderna de la Universidad Complutense y feminista desde la cuna. ¿Es posible que esta tendencia se haga realidad y las mujeres salgan de las juntas de accionistas y las reuniones de balance para coserle los bajos a las cortinas? Resulta que se ha dado unas cuantas veces en la historia la circunstancia de que a una época en la que las mujeres han tenido mayor visibilidad y participación en la esfera pública le ha seguido otra en la que se las ha intentado volver a confinar en el hogar. "Pasó en el siglo XV, cuando la labor hospitalaria de las mujeres es importante y hay una religiosidad femenina interesante. Después, el Renacimiento será una época de auge cultural, pero no para las mujeres. Pasó en el XVIII, cuando algunas de las promotoras de los salones en los que se intercambian ideas eran mujeres. Pero después la burguesía volverá a imponer el ideal de mujer ángel del hogar –explica la catedrática–; por cada paso hacia delante hay muchos hacia atrás. No se puede bajar la guardia".

Ángeles del hogar
Algunas voces no ven en esta tendencia un retroceso general, sino una elección individual. Natalia es ingeniera industrial, habla cuatro idiomas y ha conocido el mundo profesional. Vive en Alemania con su marido y sus cinco niñas, "ha leído usted bien: cinco. Niñas. Todas", dice en la presentación de su blog La madre tigre. Su pluma ágil y divertida engancha a más de mil seguidores. Natalia también goza de un título más difícil de conseguir que una ingeniería: es feliz. Así lo transmiten las imágenes de sus niñas jugando en el campo con jerseis preciosos, sus anécdotas... "En quinto de carrera hubo un debate sobre a qué queríamos dedicarnos en un futuro. Dije que a largo plazo quería ser ama de casa; nadie daba crédito. Me preguntaban que para qué estudiaba entonces. Para mí la respuesta estaba clara: para poder elegir". Natalia apunta que la labor de las amas de casa tiene tintes muy negativos en España, que no se respeta ni se valora. "Afortunadamente, los blogs de muchas mujeres que han elegido quedarse en casa han puesto de manifiesto que el día a día, las prioridades y los intereses de muchas mujeres que se quedan en casa no tienen por qué ser tan distintos a los de otras mujeres que trabajan fuera. Además, estos blogs de lifestyle o recetas están volviendo a poner en valor labores como la cocina, la jardinería, la costura o las manualidades, que durante unas décadas han estado completamente denostadas. Por fin el delantal ha dejado de ser una prenda vergonzante".


Priorizar a la familia sobre el trabajo también fue lo que hizo Bea Gaspar, que encaja su vida profesional en tres días de la semana. Son los que dedica a su estudio Hello Creatividad, el resto son para su casa y sus hijas y una deliciosa vida doméstica que fotografía y sobre la que escribe en su blog Con botas de agua. "Tengo más ambición personal que profesional. He trabajado con horarios eternos y veía a mis hijas dos horas al día", dice Bea.


Vamos del delantal al maletín, y vuelta. La tensión entre espacio laboral y doméstico, entre niños y trabajo, es un terreno conflictivo y cambiante, pero la auténtica revolución se dará cuando lo sea también para los hombres.

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