¿Reconocerías la caña perfecta?

Con crema, nada de espuma. Una caña exquisita tiene sus claves. Te decimos cuáles y cómo practicarlas.

Taller de tiraje

Se dice que en Madrid somos muy exigentes con las cañas, que como se tiran en la capital no se hace en ninguna parte. Cuando los que no somos de aquí volvemos a provincias y nos sirven (con excepciones, por supuesto) una de esas cervezas tristes, sin cuerpo, hacemos mohínes y apostolamos sobre las delicias de las cañas capitalinas, esas que hacen que pasemos más tiempo en los bares que en nuestras casas.

Pero, realmente, ¿son las cañas madrileñas tan buenas como -los madrileños- dicen? Parece que no está tan claro, y por eso las marcas de cerveza han entrado en barrena con el tema de la caña perfecta. Porque en un mundo sometido a la dictadura gourmet, el número de sibaritas de la birra también crece exponencialmente. Mahou es una de las que primero se han puesto manos a la obra. La cerveza madrileña por antonomasia ha elaborado trípticos y hasta ha montado un taller itinerante por los barrios de la ciudad para difundir una cultura que en cualquier momento podría ser designada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. O de la humanidad madrileña al menos.

Caña maestra

Pero vamos al grano: ¿cómo es una caña perfecta? Una caña bien tirada es esa en la que debajo de la capa de unos dos centímetros de crema (ojo, NO espuma: la textura "paladeable" es fundamental) tiene una ligera nube de carbónico. La reconocerás además porque unas burbujas suben desde el fondo del vaso y por los aros blanquecinos que se van formando en este después de cada trago. Considéralos tus certificados de garantía.

¿Y cómo se tira esa caña perfecta? No sea que en cualquier momento tengas a mano un grifo y te toque demostrar que eres capaz de hacer aquello que exigías. Los primeros pasos te suenan, lo has visto mil veces: para empezar hay que humedecer el vaso de caña presionando sobre la válvula de agua, que enjuaga y pone el recipiente a temperatura. A continuación abres el grifo hasta el final y, tras dejar que se pierda lo primero que sale, colocas el vaso debajo, muy cerca del caño pero sin tocarlo, en un ángulo de 45º, dejando que el líquido se deslice libremente. Aunque hayas visto camareros muy aficionados al tema, no hagas movimientos de escanciado, eso de subir y bajar el vaso. No sirve de mucho y lo más posible es que te arruine la dichosa caña perfecta. Hacia el final, ve colocando el vaso recto y, cuando falten unos 2 cm para que esté lleno, cierra el grifo de golpe y retíralo. Deja que repose unos segundos y abre el grifo con la presión adecuada para hacer la crema. En un grifo convencional, eso se conseguiría abriéndolo un poco menos de la mitad, teniendo mucho cuidado con el regulado, pero si te toca uno de los nuevos grifos de Mahou estás de suerte, porque el tirador ya cuenta con una posición, en sentido contrario, que genera el caudal justo. Deja que ese chorro caiga en vertical sobre el vaso generando la capa de crema y que rebose un poco. Lo que va a desalojar es la espuma, que es lo que no queremos. Si lo que sale al final es lo que hemos descrito arriba, misión cumplida.

Nerea Barros

Durante los próximos meses, el Taller de Tiraje itinerante de Mahou va a recorrer diferentes barrios de Madrid para que puedas poner en práctica todos estos conocimientos que acabas de adquirir (te puedes apuntar aquí) y disfrutar de lo que ellos llaman una caña maestra. Lo inauguraron hace un par de días en su primer enclave, en La Latina, y los siguientes serán Lavapiés (marzo) y Salesas (abril), para luego seguir por el resto de la ciudad. Dicen que la actriz Nerea Barros, una de las invitadas al evento, le ganó la partida del tiraje al mismísimo Mario Vaquerizo, que como todos sabemos se alimenta a base de cerveza. Claro que Mario siempre ha sido más de tercio, o incluso de lata.  

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