Carta de la directora: “Sentimientos encontrados”

El mes que empleamos en elaborar los números de noviembre es, para los que nos dedicamos a esto de la moda, una montaña rusa de sensaciones y emociones difícil de digerir.

Sentimientos encontrados

Apenas “colocados” los niños en el colegio y todavía con calor y ambiente de verano, hacemos nuestras maletas (realmente voluminosas y preparadas para todo tipo de inclemencias metereológicas) y afrontamos el “mes de la moda”. Nueva York, Londres, Milán y París, a razón de semana por destino, van recibiendo a la fashion crowd; una tribu de directoras de revistas, editoras de moda, relaciones públicas, compradores, clientas, fotógrafos, modelos, blogueras e it girls de todo el mundo que viaja a la caza de las tendencias del próximo verano, volando en aviones cada vez más estrechos (precisamente en uno de ellos leo un artículo de una publicación económica que pronostica que el futuro de la aviación comercial pasa por suites de varias estancias en primera clase y asientos a diferentes alturas en turista para dar cabida a más gente y me echo a temblar); cruzando la ciudad a toda velocidad en un enjambre de coches negros, de desfile en desfile, presentación, resee, cena, apertura o evento, sin apenas tiempo para comer, dormir o pensar. Para acabar con un cansancio que se me antoja equiparable al que debe sentir la aventurera suiza Sarah Marquis cada vez que termina uno de sus viajes a pie. El último le llevó a pasar tres años andando sola. 16.093 kilómetros de Siberia a China, Laos y Tailandia, para embarcar en un carguero rumbo a Brisbane, Australia, y recorrer el continente de punta a punta, pasando hambre, frío y gritando de desesperación por su inexplicable deseo de pasarlo mal y probarse a sí misma. Vale, quizá la comparación sea exagerada pero suscribo su explicación del porqué de su extraña afición: “Por supuesto que si no mueres en el intento, la experiencia es fantástica”.
Y en nuestro caso, esa experiencia se traduce en un aluvión de nuevas ideas, inspiraciones, sensaciones y emociones que te anima el cuerpo y provoca nuevas conexiones en tus neuronas (feminismo femenino by Chanel, glam rock feísta por Saint Laurent, pasodobles a la siciliana en Dolce&Gabbana, western posmoderno de Prada…) pero que tienes que guardar en algún recoveco de la mente para que no contamine la temporada que sigue en curso. Y poder disfrutar así de un invierno que hasta yo, espíritu mediterráneo donde los haya, me encuentro deseando que llegue con tal de poderme cubrir con cualquiera de los abrigos que el equipo de moda ha seleccionado en nuestro especial o sacar de paseo (a falta de mascota) un bolso de pelo largo. Y cuando ya estoy fantaseando con mi lista de deseos del invierno –digna de una de esas clientas de alta costura que reseñamos en nuestro informe sobre las privilegiadas que lo pueden comprar todo–, un nuevo salto temporal me devuelve al buen tiempo en forma de nuestro especial novias, con unas ideas tan bonitas y originales que me dan ganas de celebrar la mía de nuevo. Eso sí, manteniendo las máximas de dos mentes preclaras: “Piensa a lo grande. Sé poco realista”, cita de Jay Z que luce tatuada en su mano David Beckham, y “Sé tú misma. El resto de papeles ya están cogidos”, del genial Oscar Wilde. Así es imposible fallar.

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