Taylor Schilling, solo para chicas

Es famosa por protagonizar una serie casi 100% femenina, pero la protagonista de Orange is the New Black también es una lección andante de que 
a veces el éxito se hace

Taylor Schiling

Taylor Schilling (Boston, 1984) está arrebujada en un sofá y algo ojerosa  después del tour de force de sonrisas y entrevistas que ha supuesto la presentación del canal online Netflix en España. Aún así sonríe mucho, parlotea desde el minuto uno, me dice que le sueno de algo, pregunta por una zona bonita para pasear por Madrid y se muestra tan cercana que perdemos de vista la entrevista durante unos preciosos minutos. Lo que nos trae aquí es Orange is the New Black, uno de los buques insignia de Netflix, la serie sobre una prisión de mujeres que ha colocado en el mapa a Schilling. "Decirme que eres fan de Orange es lo más profesional que puedes hacer. Estoy exhausta y tengo jet lag. Así me despierto", dice la actriz, que tiene la misma candidez cómica que su personaje, la burbujeante y atolondrada Piper Chapman. "Me identifico con ella porque también estoy luchando y tratando de averiguar quién soy". Hasta que Jenji Kohan, creadora de Orange is the New Black, le ofreció el papel de Piper Chapman, Schilling era una secundaria más rondando ya los 30. Y, como ella misma indica, luchando y trabajando en proyectos de desigual importancia: desde la aclamada Argo hasta la insustancial Cuando te encuentre. "Siempre he pensado que estaba volando alto solo porque he podido pagar el alquiler trabajando como actriz", dice muy en serio. Este año estrena The Overnight, una comedia sobre un matrimonio acorralado en una noche de intercambio de parejas con el que no están muy convencidos en la que comparte reparto con Adam Scott y Jason Schwartzman. "El sentimiento de que ya no puedes más 
y que igual esta profesión no es para ti, no desaparece con un buen proyecto. Va y viene todo el tiempo. Ese es el precio que hay que pagar por hacer este trabajo. Pero actuar también me llena emocional y creativamente y soy capaz de vivir un tiempo de los subidones momentáneos".

Presa modelo

Schilling dice que en la cuarta temporada de Orange is the New Black (tendremos que esperar a finales de primavera para verla) habrá "mucha tensión provocada por el hacinamiento". Esto no tiene su reflejo en la realidad, a juzgar por las cuentas de Instagram del reparto: todo un escaparate de la amistad de la buena. "No es pose, es lo que parece. Nos llevamos muy bien porque nos lo trabajamos. Hemos convertido en una prioridad el cuidarnos las unas a las otras".  La serie es una anomalía, no solo por el comadreo, sino porque su reparto es casi íntegramente femenino. Y es que si algo tienen en común las series veneradas por el público como los grandes productos culturales del siglo XXI (ya saben de lo que hablamos: Breaking Bad, Los Soprano, True Detective...) es que sus repartos son predominantemente masculinos. "Eso es así  –dice Schilling–. Es lo que resulta revolucionario y refrescante de Orange. Estamos tratando temas sociales desde la perspectiva de las mujeres: la maternidad, la sexualidad, los conflictos raciales, la pobreza y estamos haciendo algo exitoso y popular con eso. Creo que es una serie sin precedentes".

Etiquetas: actrices, cine, feminismo

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