Una luchadora contra la trata de mujeres

Rocío nieto, La primera española finalista del 
premio Women for Change, advierte de la normalización de la trata.

Rocio Nieto
Rocio Nieto

A Rocío Nieto le llueven últimamente los reconocimientos por su labor al frente de Apramp (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida), la organización que fundó hace 37 años para atender a las mujeres prostituidas de Madrid. Desde entonces el panorama ha cambiado: las mujeres que se ofrecen ya no son tanto españolas empobrecidas ni toxicómanas, sino jóvenes cautivas de las redes de trata de personas, esclavas encerradas en pisos anónimos y hoteles de carretera, que recalan en nuestro país engañadas y viven sus días presas de la violencia. La ONU calcula que hay cuatro millones de mujeres y niñas víctimas de trata en el mundo; 500.000 en la UE y al menos 15.000 en España. Algunas de ellas cosen diligentemente en la sede central de la Apramp en la calle Ballesta de Madrid. Tienen 16, 17 y 18 años recién cumplidos, dos de ellas están embarazadas y una ya tiene tres hijos a pesar de su corta edad. Imposible distinguirlas de cualquier otra niña de origen africano que saliera de clase cualquier tarde.

¿Cómo han llegado estas niñas a Apramp?
Vienen de rescates. La misma calle en la que estamos está llena de pensiones en las que la Policía no puede entrar: necesitan una denuncia. Nosotras cogemos los papelillos de publicidad que dejan en los limpiaparabrisas y enviamos allí a nuestras mediadoras, un grupo de nueve mujeres de distintas nacionalidades que fueron ellas mismas prostituidas. Ellas hacen posible que estas niñas sepan que hay alguien que puede ayudarlas.

¿Por qué España es un país de destino tan claro para la trata?
Por la demanda. Es enorme. Además, a los comerciantes que se sitúan alrededor les va de maravilla, porque ellas proporcionan negocio: hoteles, bares, drogas...

¿Cómo es esa demanda?
Los mal llamados clientes, porque yo les llamaría puteros, son cada vez más jóvenes y demandan mujeres cada vez más jóvenes, casi niñas. Son chicos que han normalizado la prostitución y recurren a ella cuando salen de fiesta.

Estarás curada de espanto...
Sí. Ves cosas tremendas, como cafeterías que, como no ganan dinero con los desayunos, ponen una cama en el cuartito de atrás para alquilar.

¿Qué sientes cuando escuchas a políticos pedir chicas, prostitutas, en las grabaciones que salen a la luz?
Vergüenza. Cualquiera puede ser cliente: amigos, familia... Recordemos que hasta hace nada los jueces sostenían que a una prostituta no la podían violar.

¿Nos puedes avanzar algo de ese gran proyecto de reinserción que estás preparando?
Tiene que ver con contribuir a una economía sostenible, más justa... También con tejer lazos con el barrio en el que hay tantas tiendas. Formamos a las mujeres en corte y patronaje para que pronto puedan atender la demanda de los profesionales. Ya hacen arreglos para algunas tiendas y confeccionan textiles, como las prendas de la firma Sense Nu, de Oriol García, pero queremos ir más allá.

¿Qué necesitáis? 
Que Manuela Carmena nos ceda parte del sótano bajo nuestra sede y nos ayude a acondicionarlo para instalar los talleres donde puedan encontrarse nuestras mujeres y los diseñadores. Y continuar con la formación. No basta con rescatarlas. Tenemos que darles un futuro.

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