Ya tenemos nuestra opinión de 'The Leftovers'

Ayer se estrenaba esta nueva serie de HBO y nosotros no quisimos perdérnosla. Aquí nuestras impresiones.

The Leftovers, HBO

Canal+ estrenó ayer la nueva serie de HBO, la enigmática The Leftovers (literalmente "las sobras", "los restos" o "los que se quedaron"). ¿Primera impresión? Que el material explosivo que se anunciaba tampoco era para tanto. Al menos en su episodio piloto. La serie se basa en «Ascensión», novela de relativo éxito de Tom Perrotta, y viene acreditada por Damon Lindelof, uno de los creadores y guionistas de ese fenómeno televisivo que fue Perdidos. Una credencial que tampoco lo es tanto, porque el enorme disfrute que nos produjo aquella larguísima ficción fue aplastado de golpe y porrazo por una última temporada y un desenlace bochornosos.

Ayer, en apenas dos minutos, ya sabíamos de qué iba la cosa: una buena mañana, el 2% de la población mundial (unos 140 millones de personas) desaparece sin dejar rastro. Hay madres que ya no tienen bebé en la sillita del coche, niños que no encuentran a su padre, perros que se quedan sin dueño o coches que se estrellan porque ya nadie los conduce. Entonces pasan tres años, y vemos cómo el mundo ha digerido aquello: mal. Aunque las pérdidas no fueron tan enormes (si nos ponemos materialistas, sólo 1 de cada 50 humanos nos dejó) abundan los desorientados, los deprimidos y los alcohólicos, la humanidad parece envuelta en una crisis de valores y un pegajoso misticismo (con la ciencia y la religión más a la gresca que nunca) lo impregna todo tratando de explicar lo sucedido.

The Leftovers, HBO

Como el que escribe es Lindelof, hay además una misteriosa secta de silenciosos ultrafumadores (algún psicoanalista debería estudiar la obsesión de este hombre con el humo) vestidos de blanco que atormenta a quienes tratan de mantener una cierta normalidad, ni un extraño santón que, escondido en un rancho protegido por pistoleros, es capaz de calmar a los desesperados y quién sabe si encontrar sentido a aquello que no lo tiene.

¿El balance? La serie tiene el punto justo de inquietante y sorprendente para mantenernos pegados a la pantalla algunos episodios más, pero también corre ciertos riesgos de ser otro pastiche teológico-aventurero sin demasiado sentido. Hay guapo oficial, un Justin Theroux (pareja de Jennifer Aniston en la vida real) que da vida a un policía atormentando con más de un problemilla en su familia. Y otra de las protagonistas es Liv Tyler, en el papel de una prometida desnortada y al borde de una ataque de nervios por vaya usted a saber exactamente qué. ¿Qué habrá sido de los que se fueron? Lindelof dice que nunca sabremos la respuesta (no se la quiere jugar como en Perdidos), pero que sólo con el enigma será capaz de entretenernos durante semanas y quién sabe si durante años. Por ahora, la reacción de la crítica ha sido templada y tampoco la audiencia parece muy entusiasta (su estreno quedó lejos de los de otras series estrella del canal de cable como True Blood, True Detective, The Newsroom o Juego de Tronos). ¿Serán capaces sus creadores de hacer subir su temperatura? Lo sabremos a lo largo de este verano, con el aire acondicionado a todo trapo por si acaso.

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