Entrevista con Irene Montero: "Claro que he sufrido machismo"

Gemma Nierga y Rodolfo Irago entrevistan a Irene Montero, portavoz de Unidas Podemos. Frente a la peor crisis de su partido hasta la fecha y tras la recuperación de sus mellizos, Montero habla del año en que conoció la esperanza, su decepción con Carmena y la sorpresa de Errejón.

Irene Montero no la tomaban en serio. Ni fuera ni dentro de Podemos. Que si solo estaba ahí por ser la mujer de Pablo Iglesias, que quién se atrevía a sustituit a Errejón, que si menuda portavoz una persona que ni siquiera conoce el femenino de portavoz. Las felicitaciones llegaron tras su intervención en la moción de censura. Le daban la enhorabuena porque no esperaban un discurso como el que dio. 

Pero Montero tenía la mochila llena. Lleva más de 15 años en política, y eso que acaba de cumplir 31. De adolescente ingresó en las Juventudes Comunistas y llegó a la veintena casi sin pasar por casa, siempre con sus, como las llamaba su padre, “ones”: de reuniones a manifestaciones.  

Él murió el año pasado, un mes antes de que nacieran sus mellizos de forma prematura y un mes después de que el chalet que compró con Iglesias copara “más portadas que asuntos relevantes como que los bancos nos deben 60.000 millones de euros que no nos piensan devolver”. ¿Por qué a ellos ese escrutinio? Muchos políticos pueden tener vida privada. Con ellos, dice, eso nunca se ha respetado. Pero si es que todo el mundo sabe lo que cobra (y, después de Salvados, lo que paga de hipoteca). Puede hacer con su dinero lo que quiera “y, sin embargo, una decisión privada se convierte en un asunto político de primer orden”. Pero lo personal sí puede ser lo político. Tras 2018 confirmó que “las cosas importantes de la vida nunca se afrontan en soledad”. Por eso urge, razona, cuidar lo común. Es lo que el feminismo sí está entendiendo, que “la vida tiene que estar en el centro de todos los esfuerzos”. Las mujeres que “votan a favor de políticas de recortes, que merman la sanidad pública o las pensiones”, son mujeres, pero no contemplan políticas feministas.

 

Ahora Montero sabe que los cielos no se asaltan. Ha aprendido que “la política institucional no se puede forzar tanto como para responder a la prisa que tiene la gente”. De ahí el peso de las alianzas. Del abandono de Errejón se tienen que reponer para “intentar buscar cómo nos presentamos a la Comunidad de Madrid”. Cree que a los votantes de Podemos no les ha gustado el cambio. Ahora que tiene “más influencia política”, con la subida del salario mínimo o la salida de Rajoy, estalla la mayor crisis del partido. Él sabrá. De la nueva compañera de Errejón, Manuela Carmena, a ellos no les ha gustado que haya querido caminar “sola y prescindir de todos los apoyos que la hicieron alcaldesa”.

 

En su despacho hay ilustraciones, fotogramas de Daenerys Targaryen y Arya Stark, un par de peluches y una pizarra blanca con anotaciones. “La gente tiene que decidir para qué sirve la política”, dice una de ellas. Es lo que Montero quiere recordar en 2019. No sabe cuántos años más lo deberá tener en mente, pero no serán muchos. “No he pensado en dejarlo (…), pero sí en cómo hay tanta gente que ha podido estar tantos años con esta exposición. En la política institucional, muchos años no me veo”.

Continúa leyendo