José Manuel Zapata: 'Me gustaría desayunar con Margot Robbie. Vestido, porque yo tendría mucho que perder'

El estado de Whastapp de José Manuel Zapata reza 'Vais a morir todos, actuad en consecuencia'. Él se lo ha aplicado y acaba de publicar su primer libro, ‘Música para la vida’ (Planeta). Se lo dedica al único de sus amores que, dice, puede ser eterno: la buena música.

El tenor (Granada, 1973) se ha enganchado a The Crown, la serie que muestra la cara oculta de “la gentuza de la realeza”. Cada Navidad ve Love Actually, aunque su película de confianza es La lista de Schlinder. Su sector, la música clásica, destila tanta erudición que estos gustos populares parecen dignos de confesión. “Mi mundo es muy cultureta”, dice. El elitismo no ha calado en él. En las distancias cortas, sea en persona o en su libro, transmite con cercanía su pasión por la música. En sus primeras páginas, un código QR abre la puerta a sus composiciones predilectas.

¿Qué le dirías a tu yo de 16 años?

Bésalas, que están embelesadas escuchándote tocar la guitarra.

¿Ligan más los músicos?

Bueno, es que, como yo no me atrevía, no lo sé. Pero diría que sí.

¿Cuál es la mejor arma de seducción?

Para mí ha sido Meetic, porque el amor de mi vida llegó así. Eso es más bien una herramienta.Vale, pues la música. “Mira este enlace de Spotify”.

¿Qué canción le dedicarías a tu mujer?

El aria de Maria Callas en Sansón y Dalila, de Camille Saint-Saëns. Se llama Mon coeur s’ouvre a ta voix (mi corazón se abre a tu voz).

¿Envejecen bien las canciones románticas?

Sí, muchas de los 70 han envejecido genial. El amor es universal y atemporal. Sí, pero la manera de expresarlo, no. “Porque el amor, cuando no muere, mata”. Es verdad. En música clásica hay muchas cosas que han envejecido fatal, como el Così fan tutte de Mozart, “to-das son así”. Y el reguetón envejecerá fatal, ya verás.

¿Con quién te gustaría cenar?

Con Serrat. Una vez, yo estaba dando conciertos en Oviedo e iba por el hotel cantando Cuesta abajo, de Gardel. Se abre el ascensor y veo a Serrat, que me dice “Bravo, Gardel”. Me arrodillé.

¿Y desayunar?

Con la actriz de El lobo de Wall Street.

¿Cómo se llama?

Margot Robbie. Eso es. Desayunar vestido, porque yo tendría mucho que perder.

¿Te consideras un sex symbol?

No.

¿Qué diferencia hay entre un sex symbol y una mujer objeto?

Para mí, la soprano Renée Fleming es un sex symbol. Lo que hace profesionalmente me atrae, también sexualmente. El objeto es solo físico y lo sexy va más allá: una mirada, una voz...

¿Hay igualdad en la música clásica?

Está cambiando, pero hay mucho que hacer. Mira a las di-rectoras de orquesta. En los 30 años que llevo sobre los escenarios solo me ha dirigido una. Y no hay ra-zón. La primera orquesta que aceptó a una mujer di-rectora fue la de Viena y lo hizo en 1997.

¿Os sentís amenazados por las mujeres que triunfan?

Sí, los hombres llevamos muchos años manejando el percal. Una mujer con capacidades, que amenaza tu mercado, asusta. Es cobardía fruto de la inseguridad.

¿Cómo la gestionas?

Yo siempre me he rodeado de gente que es mejor que yo. Estar al lado de una mujer que te supera ayuda a tu aprendizaje.

Continúa leyendo