Un hombre se explica

José Coronado: ‘Echo de menos comerme a besos a mi madre’

En la nevera de José Coronado siempre hay Conguitos. En ‘Call of Duty: Black Ops Cold War’, siempre estará su voz. Por primera vez, el actor salta al videojuego. Y entre armas, pasa por el confesionario. Por el cuestionario, o sea, 'Un hombre se explica'.

José Coronado nació en Madrid hace 63 años. Rodó por la televisión, se llevó un Goya en 2011 y, desde 2018, ha acampado con la serie Vivir sin permiso o El inocente en Netflix. Si no quiere cocinar, el teléfono del actor marcará el del restaurante Las Tortillas de Gabino en busca de un escalope a la milanesa. Si no quiere oír bocinazos ni taladros, desaparecerá en el campo, en su casa a las afueras de Toledo. Antes de huir del asfalto, el actor estrena para Marie Claire el cuestionario Un hombre se explica.

 

¿Cuál es tu forma favorita de perder el tiempo?

No haciendo absolutamente nada. Si es posible en el campo, rodeado de plantas y animales.

 ¿Qué es lo más difícil de tu profesión?

Yo creo que son las promociones. Muchas veces a los actores se nos suponen contestaciones muy inteligentes y muy bien elaboradas. Y no dejamos de ser cómicos que trabajan personajes y los actúan, pero no tienes por qué tener el don de la oratoria. Yo siempre que voy a trabajar voy con una relajación absoluta, pero cuando tengo que promocionar y me venís con preguntas inesperadas… Si ahora no sé la pregunta, lo admito. Antes sí sentía la obligación de contestar. Posiblemente ahí es donde lo paso peor, aunque no mal. Es parte del oficio defender lo que haces.

 

¿A un artista se le debe preguntar por política?

Aquí en España está complicada la cosa, con lo cenutrios que somos. Evidentemente, ves en Estados Unidos cómo los actores se decantan por un partido o por otro y la gente sigue yendo a verlos al cine. Aquí, muchas veces, por una manifestación política dejan de darte un trabajo. Por desgracia, hay que ir con cuidado. Ahora, yo soy de los que si me tengo que decantar por algo, creo que tengo una edad que me lo permite ya.

 

¿La edad libera?

La edad libera, relativiza. Lo que empezando te parece un mundo, ahora te parece una tontería.

 

Entonces, ¿qué tal está España?

Pues muy mal. Yo lo paso fatal con el tema político, con los de un lado y los de otro. Es gente que lo que tiene que hacer es pactar, es su trabajo, y lo que intentan es ganar, desprestigiar al contrario.

 

¿Representan a los españoles?

No. El problema está en que, yo creo, el sentir popular es muy diferente. La crispación que provocan en los telediarios en la calle no existe. En la calle la gente se sonríe aunque no nos veamos la boca. Y el catalán quiere estar con el andaluz y el andaluz, con el extremeño. Y el del PSOE no tiene ningún problema con tener un amigo del PP. Pero son las clases políticas las que parece que todo lo llevan al extremo.

 

¿Qué echas de menos de la normalidad?

El contacto humano. Los abrazos. Las sonrisas. Sobre todo los abrazos. Conoces con eso mucho más al ser humano. Ahora es muy difícil. Estamos convirtiéndonos en pequeños robots que no sabemos si ríen o no ríen, que muchas veces ni siquiera oímos lo que dicen porque hay una mascarilla. A nivel familiar, yo tengo una madre mayor. Echo de menos abrazarla y comérmela a besos, como siempre lo he hecho.

 

 ¿La mayoría de las personas son buenas o malas? 

La mayoría son buenas, pero cuando estamos en rebaño se nos va la olla. Y toda la bondad que podemos tener en un momento puede irse al traste. Yo creo que individualmente somos buenas personas. Cuando estamos en grupo, surgen los peligros.

 

¿Qué dirías a tu yo de 15 años?

Le chivaría que no ha cambiado mucho, en cuanto a mis principios, que ya tenía inculcados. Le diría que le he sido fiel, cuarenta años después.

 

¿De qué te arrepientes?

De nada. Hay muchas cosas que no habría hecho, pero todo lo que he hecho me ha dejado llegar al momento en el que estoy de mi vida, que es muy feliz.

 ¿Te has sentido alguna vez cosificado?

Sí. Sobre todo cuando empecé, antes de ser actor. Iba a la universidad y me sacaba mi dinerillo haciendo de modelo. Conocido el mundo de la interpretación, donde trabajas con sentimientos, como modelo eres casi un objeto inanimado que lleva una ropa. Te podías sentir un poco objeto. Pero bueno, por eso te pagaban. Y gracias.

 

 ¿Te has sentido alguna vez acosado?

No hasta el punto en el que no lo pudiese yo solucionar con buenas palabras. No me he llegado a sentir acosado.

 

 ¿Quién es el Harvey Weinstein del cine español?

Gracias a Dios, creo que no tenemos esa figura aquí. O por lo menos no ha salido. Creo que monstruos así los hay en todos lados. Unos más tapados, otros menos. Los hay. Más hace unas décadas que ahora. Creo que hemos avanzado muchísimo en el respeto entre humanos. No le pongo nombre a nadie aquí, gracias a Dios.

 

 ¿Incomoda a parte de los hombres que las voces de las mujeres cada vez suenen con mayor claridad?

Yo soy un ferviente creyente del feminismo desde que tengo 16 años. Para mí la mujer es lo más maravillo que existe en este mundo y es a lo que mejor trato y a la que le doy las mayores oportunidades en todos los sentidos. El que no se sienta seguro es porque no lo es a lo mejor. El problema, entonces, es suyo, no de la mujer. Hemos dado unos pasos fantásticos para la sociedad en general.

 

 ¿El amor es para siempre?

No. El amor dura lo que dura, pero hay muchos tipos de amores. El amor familiar, el paternofilial, tiene que ser para siempre, cueste lo que cueste. El amor entre hombre y mujer u hombre y hombre o mujer y mujer depende de si compensa y de si te hace ser más feliz y mejor persona. En el momento en que no, se corta y punto.

 

 

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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