Victoria Rosell, Unidas Podemos: ''Hasta ahora habíamos estado a salvo de la ultraderecha''

Te ayudamos a decidir tu voto preguntando a representantes destacadas de los cuatro principales partidos por sus políticas más femeninas. Que el 28A no te pille en un renuncio.

Unidas Podemos se enfrenta a sus elecciones más difíciles después de unos meses de crisis interna con la salida de Iñigo Errejón y otros referentes del partido. Pablo Iglesias e Irene Montero se la juegan con el objetivo de ser decisivos para entrar en un próximo gobierno con Pedro Sánchez. Es una campaña a la contra denunciando a los poderosos y las cloacas del Estado. Para dar credibilidad al mensaje cuentan con el regreso de la jueza Victoria Rosell. 51 años, candidata por Canarias y que tuvo que empezar la campaña convaleciente por la rotura de un tobillo. Con muchas ganas de volver a la arena política, habló con Marie Claire.

Gemma Nierga: ¿Estas son unas elecciones ordinarias o nos jugamos algo más?

Victoria Rosell: Nos jugamos algo especial. Hasta ahora hemos estado a salvo de la ultraderecha, de movimientos políticos que se manifiestan xenófobos, machistas, clasistas y homófobos. Creo que es un momento casi de excepcionalidad porque Vox es el retorno del franquismo; están en contra de los avances que nos definen como una democracia homologable al resto de Europa.

Rodolfo Irago: Usted ya fue diputada, y tres años después vuelve al Congreso. ¿Por qué ha dado ahora este paso?

V.R.: Tiene dos explicaciones. La política, que tiene que ver con esa situación excepcional porque nos estamos jugando el grado de democracia que habíamos alcanzado y, la más personal, porque hubo un caso Rosell montado sobre una farsa y que tiene que ver con las cloacas del Estado en el que participaron un juez y el exministro Soria. Dimití y demostré la verdad sin el paraguas de la institución y sin manchar ningún proyecto político.

G.N.: Y ¿cómo analiza la crisis interna de Podemos?

V.R.: Da rabia que gente muy valiosa se aparte del proyecto, y también la lupa de 10.000 aumentos que hay sobre Podemos. Creo que han hecho bien en hacer la autocrítica de que han incurrido en defectos de la vieja política en cuanto a sillones y cabezas de lista. Pero voy a romper una lanza a favor de lo que es una organización con ese nivel de exigencia ética, económica, financiera y participativa. En Podemos han estado con las paredes muy de cristal, y eso se paga.

G.N.: ¿Las mujeres tenemos ya garantizados nuestros derechos o, según quién gobierne, podemos retroceder?

V.R.: Tenemos que decirle a la generación siguiente, e incluso a la nuestra, que no crean que los derechos están consolidados. Cada vez que hay una crisis se ponen en riesgo, y los primeros son siempre los de las mujeres. Lo estamos viendo. Hay gente que ahora está cuestionando los derechos a la salud reproductiva, a la autodeterminación sexual, o que apoyan sin ambages medidas tan ultraliberales como el comercio de las mujeres con los vientres de alquiler, la denominada gestación subrogada. Yo prefiero seguir llamándoles vientres de alquiler porque creo que es un término muy gráfico.

G.N.: ¿Es contraria a la gestación subrogada?

V.R.: Es que es un abuso de la mujer pobre. No conocemos ninguna mujer acomodada que diga que acepta una gestación altruista en nombre de otras personas. Y la proposición de ley que presentó Ciudadanos tenía un contrato negociado con unos pagos supuestamente de indemnización por gastos y molestias. Perdona, si no nos han indemnizado a todas las demás madres, ¿qué gastos y molestias pactadas son esas?

R.I.: En cuanto a la eutanasia, ¿es partidaria de despenalizarla?

V.R.: Sí. Siempre que se haya manifestado la voluntad previa a la incapacitación. Eso no tendría que estar penado. Tendría que estar regulado. Saber que te lo está pidiendo un paciente, sabiendo que esa vida ya no tiene ninguna calidad, y que sea esa decisión personal, que a nadie se le va a imponer.

R.I.: ¿Cree que las cloacas del Estado siguen actuando?

V.R.: No lo sé. Es obvio que las ha habido. Me parece que no se le está dando la gravedad que merece a lo que se le ha hecho a Podemos; creo que es una cuestión de Estado, no de partido político, y creo que todos deberían estar a la altura, rechazarlas y que se depuren responsabilidades políticas. Ahora, si Marlaska dice que ya no hay, yo le doy un voto de confianza porque creo que sabe de lo que habla.

G.N.: Díganos un consejo que le dieran sus padres y que le haya servido en política.

V.R.: Mi padre falleció en 2013; era ingeniero de caminos, y creo que su mayor enseñanza fue una honestidad a prueba de bombas y ser enemigo de los atajos. Me emociono al recordarlo.

G.N.: ¿Y su madre qué le dice? ¿En qué líos te metes?

V.R.: Tiene 82 años y es militante del PSOE de toda la vida. Yo hacía los deberes en la sede del PSOE en Valladolid y el 23F, me fue a buscar a clase de gimnasia rítmica corriendo y nos metimos en la sede. Así que, mi madre militante del PSOE, y yo, primero en IU y, ahora, con Podemos.

R.I.: ¿Hay algún político o política vivo al que admire?

V.R.: Aunque es muy joven, me encanta la política norteamericana Alexandria Ocasio-Cortez. Me parece que está haciendo un gran papel viniendo del Bronx, sentándose en el Congreso de Estados Unidos y hablando de mujeres, de sanidad y del planeta. Me encanta cómo habla tan claro de los poderes salvajes, de lo que hay detrás de cada lobby. Me tiene absolutamente enamorada.

 

Fotos: Jesús Madriñán. Maquillaje: Nuria Sáez. Agradecimientos: Hotel NH Collection Madrid Colón. 

CONTINÚA LEYENDO