The Rug Company: alfombras para pisar con garbo

La pasión y el conocimiento guían la labor de los Sharp, un matrimonio que a través de The Rug Company plantan la semilla del gusto contemporáneo unido a la tradición artesana.

Alfombras, pisa con garbo

Habían estado viviendo en Oriente Medio, donde se aficionaron a coleccionar alfombras. A su vuelta a Londres en 1997, Suzanne y Christopher Sharp decidieron abrir un negocio dedicado a ellas y pronto descubrieron que había un hueco en el mercado para alfombras de calidad, artesanales, pero con un diseño contemporáneo. Así empezaron, intentando tener unos precios razonables considerando que las alfombras están hechas a mano y que se tarda una media de cuatro meses en hacer una, con unas 20 personas ligadas al proceso. Desde el principio han buscado colaborar con interesantes diseñadores, tanto de moda como interioristas o de producto: Marni, Paul Smith, Alexander McQueen, David Rockwell… "Lo que nos interesa es encontrar buenos diseños, no una lista de nombres. Nadie entra en la tienda y pregunta por las alfombras de Paul Smith, la gente quiere una alfombra para determinado sitio en su casa y busca algo que le guste, no el nombre de un diseñador. Una vez hicimos una con un diseñador de producto, uno de los mejores del mundo, y no se vendió, no era un buen diseño y a nadie le importó su nombre, es muy importante que sea una pieza interesante".

Diseño y calidad

Alfombras, pisa con garbo

Christopher Sharp destila pasión mientras cuenta los logros de su empresa: "Una de mis historias favoritas es la de Eva Zeisel. Hace seis años me llegó un paquete por DHL con unos diseños increíbles, creímos que eran de algún estudiante y estábamos impresionados. Después nos enteramos de que era una mujer sorprendente, una ceramista histórica, la primera mujer que expuso en solitario en el MOMA, y ya tenía 100 años. Por lo visto alguien la había visitado en Nueva York, había dejado un catálogo nuestro en su mesa y ella directamente se puso a diseñar unas cosas y las mandó. Así que fui a verla y le dije: 'Eva, tuviste una vida fantástica'; 'No la tuve, ¡la tengo!', me dijo ella". Sus alfombras han sido un éxito y corroboran la idea de Christopher: "Las alfombras son cosas funcionales que la gente pone en el suelo, pero eso no significa que al trabajar con este tipo de diseñadores interesantes no podamos poner al alcance de la gente unas piezas maravillosas, buen diseño y buena calidad". En todo caso, es diferente trabajar con diseñadores de moda o de producto: "Los de producto son mucho más difíciles, cada pieza que hacen es parte de su currículum y es como si se jugaran la carrera en ella, es parte de su heritage, hacer cosas que duren en el tiempo, y eso los paraliza un poco también. Creo que los diseñadores de moda lo tienen más fácil porque conocen muy bien el color y están más acostumbrados a producir con rapidez". El 90% de sus alfombras está producido por artesanos de Nepal, el nudo tibetano es el más rápido para hacer alfombras a mano, "además, es un tipo de gente muy de fiar, su palabra lo es todo, y la persona responsable allí ¡tiene verdadera pasión por las alfombras!", concluye.

Trabajo respetuoso

The Rug Company pertenece a la organización Good Weave, que se asegura de que no haya niños trabajando en los telares. "Pero eso es solo una pequeña parte de lo que hay que hacer. Así que tenemos a alguien independiente que se asegura de que todo el proceso se realiza correctamente en términos de salarios, etc. Al final está revitalizando la economía de una zona. No olvidemos que esto es un negocio, no una ONG, pero es verdad que lo mejor que puedes dar a los países en desarrollo es trabajo". 

Etiquetas: decorador

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