Cómo iniciar una colección de arte (y no arruinarse en el intento)

Mil euros son un buen inicio. Los 'adictos' al coleccionismo dicen que engancha, que es un modo de respirar y de contar tu historia. Coleccionar arte es una buena inversión si sabes cómo hacerlo. Aquí van algunas pautas.

Cómo iniciar una colección de arte, y no arruinarse en el intento

"Comencé a coleccionar por casualidad. Con 25 años, cuando otros chicos se compraban una cazadora de cuero o un vinilo, yo decidí comprarme una pieza de Ibarrola”. Con esta naturalidad, el periodista Mario Suárez, que lleva 12 años ‘enganchado’ al vicio de adquirir obras de arte –en su pinacoteca cuenta con algo más de 80 con originales de artistas españoles de menos de 45 años y gráfica de creadores como Canogar, Gordillo, Iturralde y Saura–, está convencido de que su ‘adicción’ es uno de los mayores aciertos de su vida. “Ahora sé que comprar arte es una inversión real y no perecedera. A veces aciertas más, otras menos, pero es bonito ver cada día esa inversión en tu casa de una manera fresca y alegrarte la vida con el arte”.

La gente colecciona arte como inversión, por pasión, por moda, por esnobismo, por adquirir un estatus social, por mecenazgo o, como en algún momento comentó la galerista Oliva Aurauna “por envidia, pero sana. Vas a un sitio, ves algo y te entran ganas de tener un ‘algo’ así”. Comprar pintura, escultura, fotografía, vídeo o instalaciones puede dar dinero si se sabe cómo invertir, pero ojo: un coleccionista se hace, no nace. “O te molestas, aprendes, estudias mucho, vas a galerías, exposiciones, museos, ferias, estás al día, lees revistas especializadas y formas parte de la comunidad artística, o bien recurres a agentes que son válidos y fiables”, opinan José Martínez Calvo y Luis Valverde Espejo, de la galería madrileña Espacio Mínimo.

Arte con arte

"Todos podemos ser coleccionistas, no es necesario tener mucho dinero. Se puede invertir en obra gráfica de artistas muy consagrados, a partir de los 1.000 euros o en jóvenes emergentes. Con dinero y ganas, se pueden hacer grandes inversiones, muy seguras, en artistas consolidados con un largo recorrido todavía”, asegura Pía Rubio, asesora de arte contemporáneo al frente de su empresa Pía Rubio Quality Art. Pero como en toda buena inversión, si quieres estrenarte, lo mejor es dejarse asesorar. “Es como comprar una casa: miraría muchas, recurriría a gente de confianza por su prestigio y experiencia para que me diera más seguridad”, añaden ‘los Mínimos’. El mejor ejemplo es Marcos Martín Blanco, que junto a su mujer Elena Rueda, ha comprado lo que le ha gustado, emocionado e interesado, fueran conocidos o no o estuvieran de moda. Entre sus más de 800 cuadros –desde la abstracción pura a la geometría, la figuración y el desnudo humano– tiene muchos que adquirió cuando tenían un precio asequible y ahora cuestan una fortuna. Economista de profesión, comenzó a interesarse cuando tenía algo más de 50 años, ahora ya lleva 35 años inmerso en esta pasión.

arte

Aprender es de sabios

En su caso, todo empezó por ‘culpa’ del primo de su mujer, el pintor y decorador Fernando Rueda, que les llevaba cuadros para decorar su casa de Segovia. Ellos se dejaban asesorar hasta que un buen día se preguntaron: ¿Y esto del arte contemporáneo qué es? “Nos propusimos dedicar una tarde a la semana a visitar galerías y exposiciones. Veíamos las arpilleras de Millares, obras de Saura, de Tápies, y pensábamos que eran horribles”, recuerda. Estuvieron así durante dos años y medio, y de pronto descubrieron que todo comenzaba a tener sentido. “A fuerza de ver, se fue educando nuestra mirada –explica Marcos–. Cambiamos, queríamos meternos en ese mundo. Y en 1983, empezamos a comprar pintura contemporánea: Broto, Sicilia, Barceló y otros artistas de los 80”. Ahora, dice que coleccionar es, de alguna manera, crear otra obra de arte”, asegura.

Carlos Urroz, director de ARCO,  recomienda a los futuros inversores: “No tener prisa, enamorase de las obras, pero también escuchar y valorar a cada artista. No tener miedo a lo caro, es la mejor inversión. Muchas veces te das cuenta de que precios que creías exorbitantes, el mercado, en pocos años, los ha convertido en ocasión”. 

La pregunta del millón es cómo está de salud el mercado en nuestro país y la respuesta nos la da Pía Rubio: "Ahora es posible invertir en arte en España, ya que se encuentran obras por precios muy bajos en subastas, más de lo normal. Estamos en el mejor momento para comprar y no tanto para vender. Los precios tras esta crisis global se han estabilizado un poco. El gran inconveniente que tenemos es el IVA, que es 21%, y eso incrementa mucho el valor final a pagar”.

Ayudar al cliente

De todos modos, las galerías dan facilidades a su clientela. Es el caso de Marta López y Adrián Lamas, de la galería Combustión Espontánea, que abrió sus puertas hace un año en Madrid. “Nosotros tenemos abonados. La gente va poniendo cierta cantidad todos los meses y les vamos informando sobre los artistas y sus posibilidades”, cuenta Marta. “Una de nuestras labores es fomentar el coleccionismo. Siempre hay que acercarse a los nuevos coleccionistas, facilitarles la adquisición de piezas, y que el propio comprador vaya sintiendo sensibilidad por un mundo tan pasional. Yo creo en la esencia del arte cuando se trata de una edición única, algo irrepetible", puntualiza Adrián. 

A pesar de que el desorbitado IVA no ayuda, y no se vislumbra una ley de mecenazgo a la vista, para José y Luis, de Espacio Mínimo “si quieres invertir, compras, pagas los impuestos, y a los seis meses vas a estar encantado con la pieza que tienes y vas a olvidar lo que has pagado. De lo único que te vas a arrepentir es de lo que no te atreviste o no quisiste comprar cuando hubieras podido”. Dicho queda. 

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