El jardín secreto de Jaime y Janetta Parladé

Jaime y Janetta Parladé hicieron del jardín de su casa de Alcuzcuz la expresión de sus arrolladoras personalidades. Un espacio delicioso que Marie Claire descubre en exclusiva como homenaje a Jaime, uno de los grandes decoradores españoles, desaparecido a principios de este año.

casa

Desde el jardín de los Parladé, la vista sobre el campo de Gibraltar, donde en los días claros se llega a ver África, es legendaria porque deja sin aliento. Una impresión que es casi una imagen de postal turística y que deja una huella imborrable en todo el que ha pasado por allí. Tanto como la que deja el propio jardín que Jaime y Janetta, su mujer, fueron haciendo poco a poco, durante años, encargando y plantando flores, arbustos, enredaderas y árboles más o menos exóticos que llegaban desde distintos puntos del planeta. Todavía recuerdo a Jaime hace solo unos meses, antes de fallecer el pasado enero, sentado con una caja de bulbos recién llegada de un lugar remoto. Él, que ha sido el decorador español más admirado y deseado, el hombre que dio personalidad a los domicilios de apellidos poderosos como March o Abelló, me confesaba el año pasado, cuando trabajamos juntos en su monografía, que casi se sentía más orgulloso de su jardín que del interiorismo de su casa.

Las manos de Janetta

Contaba que de jardines había aprendido mucho en su juventud, ayudando a un amigo americano afincado en la zona, Jamie Caffery, que tenía muchos encargos para hacer jardines por el sur. Pero el jardín de Alcuzcuz, la casa que heredó de su familia paterna en la carretera de Ronda cerca de San Pedro de Alcántara, es una obra compartida a cuatro manos entre él y Janetta, mujer inglesa muy aficionada a la jardinería que –como ella misma rememoraba en nuestro encuentro– después de comer agarraba las tijeras de podar y pasaba horas en el jardín. De hecho, en la gran cocina-comedor de la casa hay una biblioteca dedicada por completo a libros de botánica. Janetta contaba que, cuando el matrimonio se mudó a vivir a la casa, hace cerca de 28 años, el jardín era más bien puro campo, se encontraba en un estado muy salvaje, al estilo de lo que se llevaba entonces. Ellos mismos lo hicieron todo nuevo, eso sí, manteniendo los árboles que allí existían: pinos, palmeras, cipreses y nogales americanos. Todos ellos siguen estando hoy, con la excepción de dos palmeras preciosas que tristemente sucumbieron al picudo rojo. El diseño lo hizo prácticamente todo ella, incluyendo algunas ideas de Jaime, e inspirándose en los recuerdos de sus viajes por diferentes países (los Parladé han sido curiosos e incansables viajeros). La idea fundamental, nos contaba Janetta, "era que cada mes del año hubiera algún tipo de flor. Por ejemplo, en diciembre hay trece tipos diferentes de mimosas bordeando todo el perímetro desde la entrada". Ella define el estilo del jardín con una expresión genial: "Típico de nada", aunque desde luego sí es típico, de ellos mismos, de su hospitalidad, de su independencia de carácter y sus gustos, muy personales y ajenos a las modas. Una de las decisiones más importantes que Janetta tomó fue la de cambiar la piscina, que originalmente se situaba en la pradera que está delante de la terraza, cerca de la casa, a una zona más baja y más alejada, muy privada, donde como Jaime decía, "nos podíamos bañar en pelotas sin que nadie nos estuviese mirando".

Un jardín cosmopolita

El jardín secreto de Jaime y Janetta Parladé

Se trajeron especies raras y exóticas de todas partes del mundo para plantar aquí: de América, la India, China… Todo lo que les gustaba. De hecho, esta manera de hacer las cosas es muy característica de la decoración con sello Parladé, un ojo exquisito para mezclar elementos, a veces en principio irreconciliables pero que en sus manos funcionan y conviven a la perfección: lo simple y lo complejo, lo elegante y lo burdo, lo antiguo y lo nuevo, lo popular y lo exótico… Las rosas que adornan la rosaleda, situada alrededor del patio central, donde está el pozo, proceden todas de Inglaterra y Francia, y ya estaban en el jardín de la casa que Janetta tenía antes de casarse con Jaime, en Torre de Tramores, de donde también vienen algunos azulejos antiguos que rodean el suelo del pozo. Por supuesto, los olores de las flores están perfectamente meditados, dice Janetta: "Hay que colocar siempre las de olor en las zonas de paso, pero lo más importante es la combinación de los colores de la flor y la tonalidad de las hojas de las plantas y los arbustos". También hay en el jardín una zona con una huerta que tiene todo tipo de verduras para abastecer a la casa en cada estación del año, así como gran variedad de árboles frutales.

Descanso bajo un nogal

El jardín secreto de Jaime y Janetta Parladé

Desde hace solo dos meses Jaime reposa bajo un árbol de su jardín. Sus instrucciones al respecto fueron precisas: a su muerte quería que le enterraran allí, bajo el árbol más alto de todos, un nogal americano procedente de Arizona, de los llamados "pecaneros", que dan un tipo de nuez muy sabrosa. Un árbol que hace muchos años ya plantó allí su abuela y que ahora, además de dar sombra y nueces, perpetuará su recuerdo.

El legado de un maestro

La autora de este reportaje es la coordinadora de Jaime Parladé. Decoración, un libro publicado por Ediciones El Viso que hace un recorrido por el trabajo, a lo largo de seis décadas, del interiorista nacido en San Sebastián en 1930, con fotografías de Ricardo Labougle y Derry Moore.

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