Helena Rohner nos abre las puertas de su casa

Como sus joyas, la casa de Helena Rohner habla de su personalidad. Con materiales naturales, elementos vintage y colores luminosos, ha creado una estética cosmopolita y acogedora.

Helena Rohner nos abre las puertas de su casa

Decía Leonardo da Vinci que la simplicidad es la última sofisticación. La diseñadora de joyas Helena Rohner comulga con esta visión. En su luminoso piso del madrileño barrio de La Latina se respira calma. "Intento que se mantenga neutro. Sin muchos cuadros ni muebles", declara. Aunque la esencia de la casa revela cierto encanto afrancesado, los elementos decorativos de su hábitat son esencialmente escandinavos. "Crecí con piezas de Louis Poulsen y Hans Wegner que han marcado mi sentido estético". De hecho, su relación con el país nórdico persiste, pues muchas de sus piezas se venden en tiendas como Still Leben. "En 2007, a través de la Embajada danesa comencé a vender mis piezas allí y, más tarde, Jensen me llamó para diseñar. Me llamaban la danesa del sur", cuenta Rohner.

De vuelta al origen

Helena Rohner nos abre las puertas de su casa

Las raíces canarias de Helena se evidencian en su sensibilidad compositiva. "Las islas son muy esencialistas. Para nosotros, la sofisticación está en la naturaleza y en la pureza de las cosas", prueba de ello son las numerosas plantas que decoran su espacio. Su mobiliario, eminentemente en madera, revela una preferencia por las materias elementales. "La madera es honesta, neutra, versátil, le puedes sumar lo que quieras. Para mí es importante partir de algo básico y limpio". Además, los elementos de madera le permiten cambiar el concepto decorativo constantemente. "Me gusta que mi hábitat sea movible. Cuando eres diseñador intervienes a menudo en tu entorno y este es un requisito fundamental en mi casa", confiesa. Según la época o el ánimo de su propietaria, las habitaciones mudan su color a través de accesorios como la cerámica, las alfombras y los cuadros. "Al igual que ocurre con mis joyas, la casa es un reflejo de mi persona", que en estos momentos se encuentra en una etapa de desapego material. Un aspecto que alcanza la decoración actual de su vivienda, sus fuentes de inspiración y llega incluso a su forma de comer o de vestir. "Es un camino de aceptación y de llegar a la esencia de las cosas". Como aseguraba Wegner, uno de los padres del estilo escandinavo, el diseño es un continuo proceso de purificación y también de simplificación.

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