Recuerdos íntimos

9 años de Kate y Guillermo: las cosas que pasaron desapercibidas de la boda de los Cambridge

Los detalles diferentes de un enlace que cumple su noveno aniversario

Duques de Cambridge
Gtres

Hoy se cumple un aniversario muy especial para el príncipe Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton,  celebran sus nueve años de matrimonio y lo hacen en un contexto muy especial. La crisis sanitaria que ha provocado el coronavirus y ha obligado a un confinamiento hace que no haya festejos especiales, nada que se salga de lo recomendado dadas las circunstancias. Pero hay algo seguro, en la mente de ambos surgirán los recuerdos de aquel día en el que se dijeron “sí quiero” y comenzaron a formar una familia que hoy se ha reforzado con tres hijos, los príncipes George, Charlotte y Louis.


Además de los momentos institucionales, los duques de Cambridge seguro que tienen en su memoria otros detalles, más íntimos o que han pasado más desapercibidos, en el contexto de una boda que tuvo tanta repercusión como la protagonizada anteriormente por el heredero al trono británico, Carlos de Inglaterra, y Camila Parker-Bowles.

 

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Hace exactamente nueve años que el príncipe Guillermo y Kate Middleton se casaron por todo lo alto. Esa imagen contrasta con la actualidad en la que están junto a sus tres hijos en su residencia campestre, Amner Hall, donde pasan el confinamiento. Desde luego, es un lugar privilegiado pero ambos no pierden de vista el grave problema que en los últimos meses ha amenazado no solo al Reino Unido, sino también a todo el planeta.


En cuanto a esos recuerdos diferentes, cabe destacar que el día de la boda, un viernes, fue declarado fiesta nacional para todos los británicos. Aparte, el príncipe Guillermo llegó, al igual que su hermano, el príncipe Harry, que le acompañaba, vestido con uniforme militar, que, como curiosidad, ambos eran a prueba de sudoración.

 

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En cuanto a la novia, sorprendió con un diseño de Sarah Burton para Alexander McQueen en el que llevaba una cinta azul cosida, uno de los talismanes de las novias, y también se encargó de su propio maquillaje en lugar de recurrir a una maquilladora o maquillador profesional. Aparte, Kate Middleton utilizó una tiara prestada por la reina Isabel II, la denominada ‘Halo de Cartier’, que llevaba mucho tiempo guardada en el joyero de la familia real británica y por parte de su familia unos pendientes que fueron un regalo de sus padres, inspirados en su escudo de armas.


Como remate, apuntes como que la reina Isabel II fue de amarillo desafiando supersticiones, el príncipe Carlos colaboró activamente en la organización y fue el encargado de elegir la música, los detalles florales y la vegetación fueron trasplantados a los terrenos del príncipe de Gales y para destacar, algo que tiene mucho que ver con el amor, ya que  una de las flores del ramo que Kate llevaba se llama ‘sweet William’ y procede del arbusto que la reina Victoria plantó en Osbourne.

 

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