Entre rejas

La cruel soledad de Iñaki Urdangarin

Cuando se le prometían tiempos felices con su familia en la calle llega el estado de alerta y vuelve el encierro total

Todos tenemos que seguir las medidas especiales que se están tomando ahora para combatir el coronavirus, sobre todo el no salir de casa haciendo una cuarentena que logre bajar los contagios de este virus que es una pandemia contra la que luchamos todos.


Y mientras la mayoría se queda en casa junto a su maridos o mujeres y sus hijos u otros familiares, otros, como Iñaki Urdangarin, ven no solo limitadas las salidas que ya tenía aprobadas para salir de la cárcel varios días por semana para ejercer de voluntario, sino también otros permisos, como salir algunos fines de semana, que de momento han sido suspendidos por completo.

 

Iñaki Urdangarin
Gtres

El marido de la infanta Cristina disfrutaba de tres asistencias semanales al Hogar Don Orione, lugar en el que ejercía su voluntariado ayudando a personas con discapacidades psíquicas. Su labor está relacionada con la fisioterapia y recuperación y, según los encargados del centro, hace sus tareas perfectamente y es un buen voluntario. Pero esto se acabó.


Como también se acabó viajar hasta Vitoria a ver a su madre y hermanos, además de reunirse con Cristina y sus cuatro hijos, Juan Valentín, de 20 años, Pablo Nicolás de 19, Miguel que tiene 17,  e Irene de 14. Este desplazamiento lo ha realizado en un par de ocasiones, gracias a dos permisos penitenciarios concedidos, antes de proclamarse la alarma sanitaria y dejarnos a todos en casa, o en la cárcel, como es su caso.


Y si se ha visto obligado a suspender su voluntariado y sus salidas por permisos, también ha quedado atrás la posibilidad de dejar el penal de Brieva, en Ávila, algunos fines de semana al mes, algo que ya tenía concedido pero no se ha podido hacer una realidad por el confinamiento que solicitan las autoridades para paliar el acosador coronavirus.

 

Iñaki Urdangarin
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Esta claro que el virus limita aún más sus movimientos, ya que imaginamos que en la prisión también deberán estar aislados unos de otros, y aunque el ya lo estaba al ser una cárcel de mujeres, tal vez ahora esté alejado hasta de los funcionarios de prisiones por prevención.


Tan solo los presos de tercer grado van a poder dejar atrás las rejas y pasar esta cuarentena con los suyos en casa, con sus familias, algo que es reconfortante y quita preocupaciones. De este modo evitan la propagación de la enfermedad. Sin embargo, el marido de la infanta Cristina aún no posee el tercer grado y tendrá que seguir en prisión. Para él no hay salida.


Para Iñaki, que ya estaba recuperando poco a poco el buen ánimo tras ver que se alejaba cada vez más de su encierro en prisión, este paso atrás, necesario e inevitable por causas de fuerza mayor, es doloroso y negativo, pues puede volver a hacer mella en sus sentimientos. El yerno del rey emérito Juan Carlos I y cuñado del actual monarca, Felipe VI, tendrá que conformarse con mirar por la ventana y saber de los suyos por teléfono, intentando alargar las llamadas lo máximo posible.

 

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