La reina del azar

La inesperada y rentable fuente de ingresos de la Isabel II

La soberana británica ha conseguido unir su pasión por los caballos con unos suculentos beneficios

Es sabido que la Familia Real británica es una de las más ricas del mundo. Han sabido diversificar sus ingresos y mientras que Carlos de Inglaterra se ha especializado en temas relacionados con la agricultura y ganadería ecológica, la reina Isabel se ha especializado en las apuestas. Tiene muy buen ojo para los negocios y especialmente para los caballos, mundo que conoce muy bien desde que era apenas una niña. Ha unido ambos mundos y esto le ha llevado a ganar casi 7 millones de euros en juegos de azar con sus  caballos de pura sangre y en distintas carreras en las que tenía muy claro quien era el equino que iba a conseguir llegar primero a la línea de meta.

Es una gran jinete y le regalaron su primer caballo, un pony Shetland con apenas 4 años. Se llamaba Peggy y le empezó a montar con 6. Desde entonces es habitual verla montando a caballo por algunas de sus propiedades, bien en las cercanías del castillo de Windsor como del castillo de Balmoral, en Escocia, donde le gusta pasar largas temporadas en contacto con la naturaleza. De hecho, fue vista recientemente, a sus 93 años, cabalgando como una gran amazona.

Reina Isabel II
Gtres

Todo lo aprendido a lo largo de los años sobre el mundo equino le ha ayudado a conseguir unos suculentos beneficios. Las cifras de myracing.com revelaron que ha acumulado millones de euros con sus caballos,  obteniendo £ 557,650 ( lo que supone unos 611 mil euros) solo en 2016. Desde 1988, la Reina ha ganado 451 carreras, lo que da un promedio de 15 victorias por año. Uno de sus caballos más lucrativos es Merlín,  con el que obtuvo inos ingresos de  £ 21,768 ( unos 24.000 euros).

Isabel II heredó los caballos de pura sangre de su padre, el Rey Jorge VI, así como su ganado de cría y carreras, y más tarde fue nombrada como la mecenas de la Asociación de Criadores de Pura Sangre.  Es muy probable que su hijo, Carlos de Inglaterra, herede estos caballos, pues desde niño también le inculcó su pasión por estos animales tan nobles.

La Reina ha conseguido ganar algunas carreras. La primera fue en 1949, cuando todavía era princesa y lo hizo con su caballo Monaveen. Otro de sus grandes triunfos fue en Francia con su caballo Highclere, en 1974, en el Prix de Diane. Es tanto su amor por estos equinos, que siempre que puede se acerca a verlos y tocarlos, y es habitual de las famosas carreras de Ascot.

 

Los ingresos que obtiene son muy elevados, pero también son muy altos los gastos por mantenimiento de las cuadras. Según apunta el periódico británico The Sun, ascendería a los 35.000 libras al año, pues también hay que poner en esta partida en entrenamiento de los animales para después poder ser montados por los jinetes. Pese a estos gastos, no cabe duda que la Reina tiene muy buen ojo y ha sabido sacar suculentos beneficios de un negocio al que no todo el mundo puede acceder, pero ella es la Reina del azar.

Continúa leyendo