Vídeo de la semana

Al mal tiempo, buena cara

Máxima se pone los guantes y se echa a la calle

Sale del despecho y las videoconferencias y se va al campo de batalla a apoyar con su presencia los sectores que más lo necesitan

Máxima de Holanda
Gtres

Máxima de Holanda ha retomado su agenda oficial y lo ha hecho visitando la plantación de Zuidbaak, en Honselersdik. En esta salida de su despacho del Palacio Huis ten Bosch de La Haya, donde ha dejado atrás las videoconferencias, la Reina se ha ido al campo de batalla para apoyar con su presencia a los sectores que más lo necesitan. Ha tomado todas las medidas de prevención impuestas para evitar la propagación de la pandemia. Así, se ha colocado unos guantes talla XL, a juego con el resto de su `outfit´ y no ha habido apretones de manos, ni acercamiento, pues han querido mantener las distancias de seguridad.

La esposa del rey Guillermo de los Países Bajos estuvo hablando con los horticultores, quienes le expusieron  los problemas que atraviesan debido al coronavirus, dado que la demanda de productos se este sector ha caído considerablemente en las últimas semanas. Recorrió esta plantación y lo hizo un poco más seria de lo que nos tiene acostumbrados, pues es una de las Reinas más espontaneas y sonrientes, a la que es habitual ver riendo abiertamente en la mayoría de sus actos institucionales.

Máxima de Holanda
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Máxima de Holanda es bien conocida por ayudar a mujeres de todo el mundo a conseguir microcréditos con los que intentar mejorar su vida, pero ahora los tiempos están cambiando y la Reina se está interesando también por la situación que se vive en Holanda, debido a la pandemia. Máxima se graduó en Economía en la Universidad Católica Argentina (UCA), su país natal, y es una gran conocedora de la situación en la que se encuentra el mundo. Por ello, se ha querido acercar a la gente para ver cómo se puede ayudar en estos tiempos que vivimos y en los que están por venir.

En esta salida de la Reina, que se produce después de su vuelta del viaje a Indonesia a mediados del mes de marzo en donde estuvo junto a Guillermo de Orange, Máxima ha lucido su habitual elegancia con un traje de color arena, muy discreto, en el que ha destacado una blazer de solapa amplia y cinturón ancho a tono, que realzaba su figura, así como unos pantalones que estilizaban su silueta. Como complementos, unos zapatos de charol de punta redonda,  con un bolso a juego y guantes decorados con perlas. Esta última prenda se ha convertido en un `must´ no solo para los miembros de la realeza, sino para todo el mundo pues son imprescindibles para evitar el contagio del COVID-19.

Mientras que Máxima de Holanda se ha echado a la calle para mostrar su interés por la situación que viven ciertos sectores de la población holandesa, su esposo, el rey Guillermo, ha estado en varios hospitales en los que se encuentran ingresados algunos de los afectados por el coronavirus y que se van recuperando poco a poco de la enfermedad, que asola al mundo, muy especialmente, a Italia y España, así como Estados Unidos, que está viendo como el número de afectados se incrementa de una manera exponencial.

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