Atrapado

La angustia de Kiko Rivera: confinado y en números rojos

El hijo de Isabel Pantoja ha confesado su situación económica tras la cancelación de su gira por el coronavirus

La pandemia global de coronavirus está haciendo muchos estragos en todos los sectores de la sociedad y en muchos sentidos. Empezando por las muertes y los numerosos enfermos que lo padecen, esta enfermedad ha truncado la vida de anónimos y famosos, que han visto de la noche a la mañana cancelados sus planes profesionales y con ello el sustento necesario para afrontar los gastos diarios.


Esto es exactamente lo que le ha pasado a Kiko Rivera, con una mujer y dos hijas en casa, compartiendo el confinamiento, y otro hijo que cuidar pero que está con su madre, Jessica Bueno, el pequeño Francisquito, su primogénito.

 

Kiko Rivera
Instagram
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Ha sido el propio hijo de Isabel Pantoja el que ha revelado su situación económica asegurando que: “Solo estoy ingresando 700 euros de la ayuda para autónomos”. Si se compara esta cantidad, que siempre es bienvenida y más si es necesitada, con lo que el Dj ganaba antes de decretarse la cuarentena obligatoria, la diferencia es brutal, así que se supone que le va a costar afrontar los gastos, aunque tiene la ayuda de su mujer, Irene Rosales, que como colaboradora del programa ‘Viva la vida’ de Telecinco también aporta algo.


Tanto para Kiko Rivera como para miles de artistas, la anulación o suspensión de sus actuaciones es el mayor golpe que podían sufrir y el COVID-19 lo ha hecho realidad. Para ellos, como para muchos otros de todas las profesiones, ese era el único medio de ganarse la vida, con lo cual, al no haber ingresos hay quien solicita las ayudas que da el estado, como por ejemplo la que ahora cobra el hijo de ‘Paquirri’, 700 euros que le transfieren como ayuda a los autónomos.

 

Kiko Rivera
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Cabe pensar donde se habrá gastado el dinero, pero Kiko aclara que ha estado todo destinado a pagar una deuda con Hacienda que “Ya se ha acabado, ¡gracias a Dios!”. La pena es que el pensaba que iba a seguir ganando dinero y así, por fin, poder comprarse una casa, ahorrar para sus hijas, Ana y Carlota, y estar tranquilo, pero todo ha cambiado y la angustia se cierne sobre él. Entre sus confesiones, Rivera reconoce que ha sido un derrochador, que tenía que haber guardado algo, pero que ya no lo puede remediar.


En cualquier caso, para dejar a un lado esta comedura de coco tiene a sus dos hijas, unas preciosas niñas de las que se siente muy orgulloso y con las que comparte el confinamiento en su casa de Espartinas, Sevilla, subiendo muchas imágenes con más detalles de su día a día en su hogar a ‘Instagram’. En ellas se distingue el lugar preferido de Kiko, su estudio, donde cuelgan discos de oro por la pared y adornos musicales. Un salón que presenta Irene Rosales, o el Dj en el jardín con una de sus hijas, también lo han publicado.

 

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