Así han sido las primeras horas de María Pombo como mamá

Feliz y emocionada, María Pombo ha querido compartir algunos de los momentos más tiernos desde el nacimiento de su pequeño Martín.

Apenas han pasado 48 horas desde que conoció a su hijo Martín, y María Pombo ya asegura ser la más feliz del mundo. El pasado día 27 llegaba al mundo, unos días antes de lo previsto, su primer hijo. Desde entonces, la influencer ha querido compartir con sus miles de seguidores las primeras horas de su pequeño.

Si con una tierna imagen de Martín en blanco y negro María confirmaba su nacimiento, poco después, la feliz madre nos sorprendía con un bonito vídeo del pequeño dormido plácidamente. Según confesó la empresaria, todo había salido perfectamente, y agradecía al equipo médico, a cargo de Jackie Calleja y Abigail Núñez, del centro médico Bmum Madrid la ayuda para recibir a Martín.

María Pombo ha agradecido a sus médicos toda la ayuda en el nacimiento de su hijo Martín
Instagram @mariapombo

“Deciros que el parto ha sido la experiencia más bonita que he vivido en mi vida, fue mágico y lo volvería a repetir mil veces” ha asegurado María a través de las stories de su perfil de Instagram, a través de donde también ha querido agradecer a sus fans todas las muestras de cariño y apoyo

María Pombo nos muestra las primeras horas de vida de su hijo Martín
Instagram @mariapombo

El feliz padre, Pablo Castellano, también ha mostrado su alegría a través de las redes, donde le hemos podido ver cambiando uno de sus primeros pañales: “Nunca pensé que me iba a gustar cambiar pañales a las 4 de la mañana. Viva la vida más que nunca.”

Contando las horas para poder volver los tres a casa, algo que se espera ocurra en cualquier momento, María ha asegurado a sus fans que cuando esté más tranquila, y adaptada a su nueva vida, contará paso a paso el nacimiento de su pequeño, algo que sus fans esperan impacientemente. Eso sí, lo que sí ha confesado ya María es que, tal y como anunció días antes del nacimiento del pequeño… ya ha podido disfrutar de ese gran antojo que durante nueve años ha tenido: el lomo.

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