Una profunda reflexión

Tamara Falcó, su lado más religioso mientras su novio se va de fiesta

La hija de Isabel Preysler sintió “la llamada de Dios” en el año 2011 como ella misma ha explicado en diversas entrevistas, por este motivo la Semana Santa es una fecha señalada en su calendario.

Tamara Falcó ha querido compartir una reflexión en sus redes sociales con motivo del domingo de resurrección. La hija de la reina de corazones ha explicado en diferentes entrevistas cómo empezó su relación con Dios. Tamara entró en una librería y lo que más le llamó la atención fue la Biblia, ahí empezó todo. "La Biblia me atrapa porque en ella está escrita toda mi vida, en el sentido de que todo lo que me ha pasado a mí antes, ya está escrito en la Biblia. Hasta ese momento yo había vivido mi vida sin libro de instrucciones, y eso es la Biblia, nuestro libro de instrucciones". Desde entonces la marquesa de Griñón ha estado muy cercana al mundo del catolicismo y el pasado domingo quiso compartir este sentimiento con sus seguidores. 

“Feliz Pascua de Resurrección a todos. Que si nació hoy, que si nació ayer, que si nació aquí, que si nació allá. Que si murió a los 33, que si murió a los 36. Que cuántos clavos, que cuántos panes y pescados. Que si eran reyes, que si eran magos. Que si tenía hermanos, que si no tenía. Que dónde está, que cuándo vuelve. A mí me agarró la mano cuando más lo necesitaba. Me enseñó a sonreír y agradecer por las pequeñas cosas. Me enseñó a llorar con fuerzas y soltar. Me enseñó a despertarme saludando al sol y a acostarme con la cabeza tranquila. A caminar muy lento y muy descalzo. Me enseñó a abrazar a todos y a abrazarme a mí. Me enseñó mucho. Me enseñó a quererme con ganas. A querer al que tengo al lado. Me enseñó que siempre me está hablando en lo cotidiano, en lo sencillo, a manera de mensajes y que para escucharlo, tengo que tener abierto el corazón. Me enseñó que un gracias o un perdón lo pueden cambiar todo. Me enseñó que la fuerza más grande es el amor y que lo contrario al amor es el miedo. Me enseñó cuánto me ama a través de mil detalles. Me enseñó que los milagros sí existen. Me enseñó que si yo no perdono, soy yo el que se queda prisionero, y para perdonar primero tengo que perdonarme. Me enseñó que no siempre se recibe bien por bien pero que actúe bien a pesar de todo. Me enseñó a confiar en mí y a levantar la voz frente a la injusticia. Me enseñó a buscarlo dentro y no fuera. Me deja que me aleje, sin enojarse. Que salga a conocer la vida. A equivocarme y aprender. Y me sigue cuidando y esperando. Hasta me dejó aprender de otros maestros, sin ponerse celoso. Porque es de necios no escuchar a todo el que hable de amor. Me enseñó que solo vengo por un tiempo, y solo ocupo un lugar pequeño. Y me pidió que sea feliz y viva en paz, que me esfuerce cada día en ser mejor y en compartir mi luz conociendo mi sombra, que disfrute, que ría, que valore, y que él SIEMPRE va a estar en mí....que aunque dude y tenga miedo confíe, ya que esa es la fe, confiar en Él a pesar de mí.... Se llama Jesús”.

Una profunda reflexión que nos traslada en uno de los momentos más dulces de su vida a nivel personal y profesional. Falcó se ha convertido en una colaboradora más del programa ‘El Hormiguero’ que presenta Pablo Motos, pero no es el único compromiso laboral que tiene. En el terreno personal tampoco le va nada mal, actualmente sale con Íñigo Onieva, un joven madrileño con el que parece ser muy feliz.

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