Marie Claire

Pantalones blancos, cómo llevarlos más allá de la primavera

Porque hay vida más allá de los vaqueros o los pantalones negros, te mostramos hasta diez formas diferentes de sacar partido al impoluto blanco cuando llega el frío.

Por mucho que los jeans sigan siendo nuestro primer recurso a la hora de decidir qué ponernos al plantarnos delante del armario, existen muchas otras opciones con las que conformar nuestros looks cada mañana. Algunas las tenemos meridianamente claras como por ejemplo las faldas midi que tanto nos gustan, los trajes que ya han entrado a formar parte de la categoría de básicos o los vestidos de cuero que son pura tendencia esta temporada, pero hay muchas otras alternativas a las que simplemente hace falta darlas una oportunidad para ver que pueden funcionar a la perfección.
Éste es el caso de los pantalones blancos, esa prenda que tan asociada tenemos a la primavera que nunca contamos con ella en nuestros estilismos cuando las temperaturas bajan, cuando la realidad es que pueden darnos mucho más juego del que creemos durante todo el año. De hecho, solo hay un requisito para conseguirlo: elegir bien la el tipo de silueta que mejor le sienta a nuestro cuerpo.
El miedo está en su carácter impoluto, pero es precisamente la neutralidad de su color una de sus grandes ventajas. No hay más que tomarlo de la misma manera que lo haríamos con unos pantalones negros para empezar a combinarlos con éxito. Es más, el binomio blanco y negro resulta siempre infalible, pero puedes también optar por ir todo de blanco si te animas (en invierno es un recurso impecable y lleno de elegancia), aliarte con cualquiera de los tonos tierra que marcan el otoño como los beige y marrones, o probar con poderosos verdes, azules y rojos si prefieres ganar en intensidad en el look.
Y si lo que te preocupan son las prendas a las que unirlas, es hora de perder el miedo porque este pantalón también conjuga con cualquier cosa. Con un jersey calentito y unas zapatillas para un look todoterreno es perfecto, como lo es con botines cowboy y camisa para ir al trabajo, con mocasines y sudadera si buscas comodidad o incluso con un top y unos zapatos de tacón para lucirlos de noche. Sus posibilidades son infinitas, solo es cuestión de dejarse llevar.
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