10 objetos clásicos para la historia

Nacieron para revolucionar y han ido mutando para seguir siendo referentes. Las modas cambiantes no van con ellos.

Nacieron para revolucionar y han ido mutando para seguir siendo referentes. Las modas cambiantes no van con ellos.


HIJOS DE LA REVOLUCIÓN


Puede que hoy estos accesorios formen parte de los clásicos de la moda, pero el día que llegaron al mundo lo hicieron para marcar una revolución. Su espíritu intrépido los ha mantenido inalterables en el tiempo. Son la excepción que confirma la regla: cada seis meses todo debe cambiar. Menos para ellos.

Así ha sido para el Kelly, el modelo más emblemático de la casa Hermès -creado en 1930 bajo el nombre Aut à Courroies-, que adquirió su iconográfica dimensión en 1957, cuando Grace Kelly ilustró la portada de la revista Life parapetada tras este bolso, para disimular su embarazo de Carolina de Mónaco. 50 años después, sigue siendo una de las piedras angulares de la moda de todos los tiempos.

Coco Chanel no precisó de ninguna celebrity para entronizar muchas de sus creaciones. Fue su mente preclara para intuir las necesidades de las mujeres la que le hizo diseñar complementos perdurables en el tiempo. Como el modelo 2.55, lanzado en febrero de 1955: piel acolchada, color negro y asas de cadena.

En 1974, Darío Rossi crea para Loewe el modelo Amazona, el primer bolso flexible de la historia lanzado por una firma de moda. Todo un cambio en la forma de vestir y entender este accesorio.

Este tipo de historias y logros, imprescindibles para crear mitomanía, no están exentas de cierta ironía: cuando en 1896 Georges Vuitton lanza el célebre monograma LV para luchar contra la falsificación -lo que supone el comienzo del fenómeno de la logomanía en el mundo de la moda-, poco podía imaginar que se iba a convertir en la marca más copiada del mundo, con el modelo Speedy como buque insignia de la firma (y de la copia).

La necesidad, sin duda, agudiza el ingenio. Que se lo digan sino a Salvatore Ferragamo: cuando el conocido zapatero desarrolló su famoso tacón de cuña en 1936, una de las grandes revoluciones dentro del mundo del calzado al elevar a la mujer sobre pedestales antes sólo reservados a las divinidades, lo hizo para sustituir el acero alemán que utilizaba para hacer sus enfranques metálicos, un material incluido en la lista de sanciones económicas impuesta a Italia tras la guerra de Etiopía.

No la carencia, pero sí la simplicidad, fue lo que introdujo el poeta y dramaturgo francés Jean Cocteau cuando ideó, en 1923, el anillo Trinity para la casa Cartier: tres alianzas entrelazadas en oro blanco, amarillo y rosado de 18 quilates, que simbolizan amor, fidelidad y amistad.

Mientras el mundo se mueve en torno a un ritmo vertiginoso, este tipo de accesorios, a pesar de su carácter inmortal, también han sufrido innumerables metamorfosis a lo largo de su trayectoria. Una capacidad regeneradora que les ha permitido perdurar con mayor vigencia si cabe, afianzando la idea de lo atemporal en un mundo con fecha de aducidad. ¿Cómo olvidar las sucesivas versiones que Karl Lagerfeld ha realizado del bolso 2.55, el rediseño que hizo del Kelly Gaultier en piel de cocodrilo rosa, la ampliación del concepto del anillo Trinity de Cartier a relojes y bolígrafos, o la colaboración que Marc Jacobs emprendió en 2003 con Takashi Murakami para elevar el anagrama de Vuitton al estatus de icono pop?


NUEVOS CLÁSICOS


Pero la historia de la moda no sólo vive de fetiches nacidos al calor del lujo y el glamour. La influencia que en la actualidad tienen sobre las tendencias globales complementos llegados del mundo del deporte, la imaginería militar y los avances tecnológicos, también han conseguido crear objetos de culto que han sobrevivido a los caprichos de la moda. Son los conocidos como nuevos clásicos.

Tal es el caso de la Ray Ban Aviator, las gafas de sol creadas en 1936 para los pilotos del ejército de EE UU, que Tom Cruise llevó, ya famosas, en la película "Top Gun". Del mechero Zippo, también ideado para el ejército norteamericano, y que el mundo del celuloide, con películas como "La chaqueta metálica", "Dogma" o "Reservoir Dogs", se encargó de elevar a icono del estilo de los chicos más vanguardistas.

O del perseguido reloj Casiotron, el primer reloj digital introducido por Casio en el mercado en 1974, todo un emblema generacional. Y, por supuesto, qué sería de nuestra vida sin las zapatillas Converse Chuck Taylor All Star, diseñadas en 1908, y que adoptan el nombre del jugador de baloncesto de la NBA. Un modelo imitado por creadores de la talla de Marc Jacobs, Karl Lagerfeld y Dsquared.

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