Las joyas del deseo de Dior

La editora alemana Steidl publica el libro Belladone Island, una compilación de la colección que con el mismo nombre ha creado la diseñadora de Alta Joyería de Dior, Victoire de Castellane.

Manuel Romero. MADRID, 31 de agosto de 2007

Las joyas del deseo de DiorVictoire de Castellane, la diseñadora de la Alta Joyeria de Dior, presenta el libro Belladona Island, una obra que a partir del próximo octubre publicará la editora alemana Steidl y que compila todas las piezas que componen la colección del mismo nombre.


Su colección de joyas en la Isla de Belladona, nos zambulle en una isla imaginaria dedicada al cultivo de la Belladonna, una planta tóxica cuya esencia era usada en los ojos de las mujeres italianas durante el renacimiento para dilatar sus pupilas como símbolo de éxtasis sexual.


El reino vegetal ha inspirado los nombres de las joyas de su colección, plantas que forman parte de su imaginario y ancestral herbolario y que nos remite a épocas en las que las fórmulas mágicas, conjuros y demás elixires de bruja cautivaban a cualquiera.


Joyas venenosas


Reina Magnífica Sangría, Poisono Misterios Spinella, Fleuro Poisonus Spinella, Paradisea Coeur Secretus, Carnivora Fluora Etrnita, Drácula Spinella Devorus, Grani Opalia Devorus, Carnivo Papidevorus, Ancolia Veneinosa Pop, son alguna de sus creaciones. Cada una de las 17 piezas describe una parte del universo en el que se mueve De Castellane, cuenta una historia, y desde el momento que es llevada por alguien se convierte en su fiel compañera.


Las joyas del deseo de DiorEn sus páginas observamos como se produce una explosión de color en el mundo imaginario de Victoire de Castellane, fuera de todo convencionalismo Prueba cosas nuevas, mientras que la sensualidad y el erotismo van de la mano de proporciones desmesuradas o diminutas, en estructuras de gran complejidad. Pequeñas plantas carnívoras que seducen y nos embullen en el misterio de lo desconocido.


Piezas exclusivas


La primera parte del libro, está diseñada para presentar la naturaleza extravagante de su colección, tanta como sea posible, e ilustrada por los fotógrafos de Guido Mocafico. La segunda parte también muestra las fases del proceso de producción de cada una de las joyas, empezando desde la creación de una flor de loto, como estructura en la esfera virtual de su propio mundo, hasta la actual presentación en el Hall Nymphéas de Monet en el Museo de L´Oangerie.


Toda una oportunidad para soñar, deleitándonos la vista con estas piezas exclusivas, que ya han ido desapareciendo de las vitrinas de exposición para dirigirse a los joyeros de las más pudientes mientras dejan un estela del auténtico y codiciado veneno del deseo.


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